9 de junio 2004 - 00:00

Trenes: concesionarios se repartirían Metropolitano

Cada una de las tres concesionarias que operan la red de ferrocarriles suburbanos se quedaría con una de las líneas que dejaría Metropolitano, cuyo contrato de concesión sería rescindido por el gobierno en los próximos días. Según pudo averiguar este diario -y previo proceso de licitación-, el reparto se daría de la siguiente manera:

Ferrovías, que tiene Belgrano Norte, tomaría el Belgrano Sur;

TBA, que tiene el Mitre, se quedaría con el San Martín;

Metrovías, concesionaria de la red de subterráneos y del Urquiza, sería el nuevo operador del Roca.

Las razones para este repartoparecen casi obvias. La trocha de ambos Belgrano son similares, por lo que ambas líneas podrían compartir material rodante (fabricación, reparación, intercambio de formaciones cuando sea necesario) con los consiguientes ahorros de costos. Además, hay un viejo proyecto de unir ambas terminales -en Retiro y en la Estación Buenos Aires, cerca de Constituciónusando las vías de Puerto Madero.

• Similitudes

Por su parte, TBA tiene su terminal cerca de la del San Martín en Retiro, sus trochas también son iguales y el material rodante que utiliza el ramal Victoria (diesel) del Mitre es similar al que se emplea en el San Martín.

Finalmente, a
Metrovías le «cerraría» la adquisición del Roca para sinergizarla con la red de subterráneos: es que una de sus bocas principales de absorción de pasajeros es justamente Constitución, la terminal de tren del Sur.

Según fuentes del mercado y también cercanas al gobierno,
la discusión hoy no pasa por quitarle o no la concesión, sino de la extensión de la rescisión unilateral del contrato. En otras palabras: en el mejor de los casos, Metropolitano, del empresario Sergio Taselli y sus socios minoritarios de la constructora cordobesa Ormas, perdería una o dos de esas líneas; en el peor de los escenarios (y de acuerdo con las versiones recogidas, el más probable) se quedaría sin ninguna de las tres. La esperanza del gobierno, además, es que Metropolitano abandone la concesión de manera voluntaria, sin necesidad de pasar por la rescisión unilateral. Desde siempre Metropolitano fue una de las concesiones ferroviarias más controvertidas y con mayores problemas con los sucesivos gobiernos.No contribuyó a su imagen hacia afuera la larguísima pelea hacia adentro que mantuvieron Taselli y Ormas, con juicios cruzados, durísimas imputaciones y peleaspúblicas. La querella terminó cuando ambos bandos llegaron a la inevitable conclusión de que por ese camino marchaban sin remedio hacia la rescisión.

Sin embargo, el socio de Taselli,
Mario Montoto -que se había constituido como la cara pública de Metropolitano luego de que se firmara la paz interna-, abandonó el grupo hace poco menos de un año para dedicarse a otros negocios, lo que volvió a poner a la consideración pública las diferencias en la empresa.

• Variantes

Ahora, el escenario que se plantea ofrece dos variantes básicas, en caso de que finalmente Metropolitano sea despojada de la concesión, dado que el gobierno (aun cuando quisiera hacerlo) no podría tomar a su cargo las líneas. Esas variantes -que están siendo consideradas por el ministro Julio De Vido y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime-son las siguientes:

• Que las líneas sean operadasdurante un plazo determinado (¿180 días?)
por un pool conformado por los otros tres concesionarios de los trenes suburbanos del área metropolitana. · Que se opte por la alternativa « setentista», o sea, entregárselas a una denominada Comisión Nacional Salvemos al Tren, una ONG que sostiene la necesidad de reestatizar los ferrocarriles. Y a pesar de que esta ONG no constituye per se un operador apto para tomar a su cargo las tres líneas, se baraja la hipótesis de que podría firmar un convenio con alguna empresa ferroviaria extranjera que haría las veces de «asesor técnico».

De optarse por esta alternativa -algo harto improbable, pero no del todo descartableesostrenes
pasarían a manos del Estado después del denominado «período de transición». En cambio, de elegir el gobierno la primera de las opciones, se abren nuevamente dos alternativas:

• que los ferrocarriles pasen a manos oficiales;

• que se convoque a licitación pública para reconcesionarlas.

Si sucediere esto último,
no parece haber demasiadas variantes: cada una de las tres operadoras actuales se quedaría con una línea, porque ninguna de las tres está en condiciones de tomar más de una, y porque no aparece en el horizonte ningún grupo -local o extranjero-que pueda pujar con alguna posibilidad de éxito contra quienes ya están en el mercado.

De todos modos, todo dependerá del más que difícil
«período de transición», durante el cual el «pool de los tres» heredará las demandas, quejas y hasta insultos que los usuarios le dedican hoy al actual concesionario. También serán necesarias -justamente para acallar esas quejas y poner en valor las tres líneas, muy caídas-fuertes inversiones, la menor de las cuales no será sin dudas la rehabilitación del incendiado centro de control de la línea Roca, que hoy impide su normal operación.

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