Turquía adoptó el miércoles nuevas medidas drásticas para restaurar la confianza de los inversionistas en sus vapuleados mercados financieros, al subir el banco central la tasa clave de interés sobre préstamos y comprometerse a fortalecer la alicaída lira.
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Los economistas elogiaron el alza de la tasa, que tuvo lugar después de una intervención directa en el mercado cambiario y de unas subastas de divisas para aliviar la presión sobre la lira.
La moneda turca ha perdido un 20 por ciento de su valor desde fines de abril, tras una aceleración de la inflación que puso en riesgo las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional.
La caída de la lira también fue impulsada por el nerviosismo general a medida que Estados Unidos, la zona euro y Japón endurecen su política monetaria. Otras causas de las bajas son la incertidumbre política en Turquía y el enorme déficit en la cuenta corriente del país.
El banco central subió la tasa interbancaria para los préstamos en 200 puntos básicos, a 22,25 por ciento, para apuntalar a la lira y combatir la inflación resultante, que se aceleró a 10 por ciento en mayo, poniendo fuera de alcance la meta del 5 por ciento para fin de año acordada con el FMI.
El gobernador del banco central, Durmus Yilmaz, dijo en un comunicado a la agencia Reuters que la entidad había retirado del mercado 5.200 millones de liras (unos 3.200 millones de dólares) en los últimos 15 días, y que continuaría hasta eliminar totalmente la presión sobre la moneda.
Luego, la entidad dijo en las minutas de sus últimos dos encuentros de política monetaria que después de las medidas, era más probable que la inflación terminara este año en cifras de un dígito, mientras que el impacto de la debilidad de la lira sobre la inflación del 2007 había disminuido. Pero el crecimiento se desaceleraría significativamente este año y podría debilitarse también el próximo.
El banco apunta a una inflación del 4 por ciento para el 2007. El organismo dijo que el comité de política monetaria creía que se podrían alcanzar los objetivos de mediano plazo para los precios y que adoptaría las medidas necesarias para controlar la inflación.
La lira , cuya caída ha presionado aún más la inflación, se afirmó un 1,6 por ciento el miércoles para cerrar a 1,6125 en el mercado interbancario. Ese nivel todavía era un 18 por ciento más débil que a fines de abril.
El banco, que este mes fue criticado por actuar demasiado lento contra la inflación y la caída de la lira, mantuvo estable otra tasa clave, la de financiamiento, a 17,25 por ciento. La entidad ya elevó en 400 puntos básicos las tasas interbancarias este mes.
"El banco central elevó la tasa de los préstamos a fin de incrementar el costo para aquellos que quieren convertir liras en dólares. Esto parece haber detenido la demanda de dólares por ahora", dijo un banquero que habló bajo condición de anonimato.
Los analistas elogiaron el último aumento de la tasa, pero subrayaron su posible impacto sobre el crecimiento económico de Turquía, que según las proyecciones sería del 5 por ciento este año.
El año pasado, la economía creció un 7,6 por ciento, otro avance en la salida de Turquía de la crisis financiera que sufrió el país en el 2001.
"Como inversionista, de momento apruebo esas medidas", dijo Luis Costa, de ING. "Pero hay consecuencias obvias para el crecimiento. Habrá algo de dolor pero por ahora ellos (las autoridades) deben concentrarse en las cosas del momento".
La lira empezó a caer después de que los datos de la inflación de abril resultaron mucho más altos de lo previsto, y un empeoramiento adicional en mayo incrementó la presión. Ahora los mercados esperan el dato de junio, que se conocerá el 3 de julio.
Los economistas también están preocupados por el panorama político, especialmente, quién será el próximo presidente. El Parlamento tiene previsto designar en mayo al sucesor del presidente Ahmet Necdet Sezer.
En meses recientes han crecido las tensiones entre el partido de gobierno, el Partido AK, de base islamista, y las poderosas clases laicas, que temen que el primer ministro Tayyip Erdogan o alguien cercano a él busquen el puesto más importante y traten de socavar la estricta división entre Estado y religión en el país.