A un par de ruedas para rematar agosto, todo pasa por tratar de abreviar terreno y que el saldo mensual no resulte otra fuerte muestra de la debilidad que persiste. Si se lo enfoca desde esa única óptica, debería considerarse como de objetivo cumplido lo conseguido en la víspera.
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Si bien esto también contiene sus reparos, ya que habría que adjudicar el concepto sólo al Merval clásico, impregnado de petróleo nuevamente, que se distanció de modo amplio de su referente menor: el M.AR, nómina que contempla sólo a las de sede local.
En el exterior se anotó con cierta reacción el Dow, sumando 0,79%, que tomó fuerza al llegarle al Bovespa y el índice brasileño recobró 2,13 por ciento.
Para el desempeño porteño se presentó una rueda sin lubricación aceptable, escaso en órdenes y restando respaldo a lo que se pudo lograr en precios. Un mínimo de «1.764» puntos, con máximo en «1.787» y terminando con «1.779» unidades. Esto le dio una suba de 1,1por ciento al indicador de Buenos Aires y quedando a media agua, en lo que hace a lo obtenido por otros competidores. En cambio para el M.AR solamente se pudo lograr 0,28% de repunte, en un total de «34» acciones con alzas, por «27» descensos.
Adelgazando
Fue una cuestión de peso lo que mereció observación, ya que sólo $ 43 millones se pudieron hacer de efectivo en acciones. Papel muy destacado las de «peaje», de 8% a 10 por ciento de aumentos, en virtud de novedades tarifarias para ellas. Colorín, Edenor y Estrada -en zona de 3 por ciento- fueron los retrocesos más evidentes. Una fecha tan confusa como todas las últimas, siempre faltando algún elemento para corroborar un repunte formal. Se ganó en precios, se perdió en negocios. Bien o mal, según se lo mire. Y la Bolsa, sin oxígeno.
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