22 de octubre 2007 - 00:00

Un fin de semana de poco descanso

Un fin de semana de poco descanso
Casi cinco ruedas en baja y la última de ellas que bien merece el calificativo de "paliza" (¿cómo sino definir el desplome del Dow a 13.522,02 puntos?). Un desprevenido podría achacar todo a los tristes recuerdos de lo acontecido hace 20 años, pero es justo reconocer que si bien existen muchas semejanzas, también hay diferencias (Mark Twain decía que la historia nunca tiende a repetirse, pero "se parece mucho"). De hecho, la semana previa al "lunes negro" de 1987, el Dow había retrocedido 9% (4,6% el viernes), cuando esta vez los números son -4,1% y -2,64% respectivamente.

De todas formas es claro que hubo muchos que no tuvieron un muy buen fin de semana, especialmente entre los que mantienen afinidad con el sector financiero. Primero el Citigroup, luego del Wells Fargo, KeyCorp, Bank of America, Washington Mutual, y finalmente el Wachovia (el JP Morgan fue lo más parecido a una excepción) presentaron resultados contables y lo que fue peor, estimaciones a futuro, muy por debajo de las ya deprimidas expectativas que tenían sobre ellos los inversores. Claro que no fueron las únicas empresas en "atemperar" el optimismo: Ericsson, IBM, Pfizer, 3M, Honeywell, Carterpillar, etc., terminaron pesando más al momento de dirimir las subas y bajas que Google, McDonald's, Intel o Yahoo (el NASDAQ perdió "apenas" 2,9% en la semana).

Podemos dar muchas explicaciones que justificarían lo ocurrido, pero tal vez sea mejor mirar hacia adelante y remitirnos al compromiso público que asumieron los integrantes del G-7 este fin de semana, para (intentar) limitar el daño causado por la desaparición del crédito el 9 de agosto último (disparada por la crisis "sub-prime" en los EE.UU.) y la advertencia desde el FMI sobre el incremento de la inflación en los países desarrollados (el petróleo tocó el viernes u$s 90 por barril y el euro un nuevo récord en u$s 1,4297, reflejando las pocas "ganas" que tiene el mundo de seguir financiando la economía "yanki"). En este -pobre- escenario es posible que la Fed se vea forzada a adelantar o profundizar el recorte de tasas.

La pregunta es si esto alcanzará (o si a la larga no será peor que la enfermedad).

Dejá tu comentario

Te puede interesar