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9 de marzo 2007 - 00:00

Un "fondo Scioli" sólo para Scioli

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Daniel Scioli
La designación de Carlos Fernández en Economía de la provincia de Buenos Aires encubre el dato político de fondo: actúa ya en ese distrito quien sería el ministro del área de una gobernación de Daniel Scioli desde diciembre próximo. Es Carlos Mosse, hoy subsecretario de Hacienda de la Nación y, como Fernández -pero también Rodolfo Frigeri, Jorge Remes Lenicov, Carlos Sarghini y Gerardo Otero-, miembro de un club que administra la economía provincial desde 1987, cuando asumió Antonio Cafiero la gobernación. A la luz de los resultados, es difícil que resista ese grupo un juicio de residencia: el distrito tiene una de las economías más complicadas del país y no se equivoca quien afirma que la crisis de la provincia de Buenos Aires es la crisis de la Argentina.

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Fernández, vigilado por quien heredaría su silla el 10 de diciembre próximo, tiene como mandato de corto plazo negar los argumentos de Otero de que hace falta plata para aumentar los sueldos docentes. Su misión en el mediano plazo es organizar para el futuro gobernador un presupuesto que reflote la función que tuvo entre 1992 y 1996 el legendario Fondo de Reparación Histórica del Conurbano. Aquel pergeño de Menem-Duhalde significó durante aquellos años un auxilio a cargo del resto de las provincias de más de u$s 700 millones por año. Hoy está congelado en unos $ 300 millones que ingresan anualmente a rentas generales después de las resbaladizas administraciones de esa «caja» bajo el duhaldismo.

Scioli tiene como almohada económica ya a Mosse, el mismo hombre que le acerca todas las mañanas a Kirchner la minuta con la situación de caja de tesorería que le sirve al Presidente para «gastar» a sus funcionarios. Suele llamarlos a mediodía ya con el informe de Mosse, al que alimenta a su vez Alberto Abad, de la AFIP, para que se sientan vigilados: «Ojo que te entraron tantos millones... ¿cómo que no lo sabés? Fijate bien en tu computadora, que te los deben de haber depositado», y siguen las carcajadas nerviosas del interlocutor que siente el ojo del gran hermano de la Rosada.

Lo que reclama Scioli es que le aseguren un fondo similar a aquel que usó el duhaldismo para gobernar la provincia con el pretexto de la crisis del conurbano. La leyenda que rodea a esa caja dificulta mucho las cosas porque el resto de las provincias jamás votaría otra vez una cesión de 10% del Impuesto a las Ganancias sin techo, que fue como se alimentó el Fondo entre 1992 y 1996, hasta que Cavallo le puso el límite de los u$s 300 millones, hoy pesificados. El 10% de Ganancias sigue yendo a las provincias; $ 300 millones a Buenos Aires y el resto a los demás estados.

  • Hipótesis

  • Las quejas de Solá contra la Nación insisten en que si se le repusiera el total del 10% de Ganancias a Buenos Aires, esa provincia debería estar recibiendo unos $ 3.360 millones y no tendría problema alguno de caja. La justicia del reclamo la fundamenta en que Buenos Aires aporta 38% a la masa de impuestos coparticipables y recupera 21% por la ley de reparto de impuestos de 1988. Para equiparar esa «injusticia», la provincia, dice el peronismo provincial, debería recibir 25% de ese reparto, algo que ningún otro estado está dispuesto a ceder.

    ¿Y la Nación? De la Nación les explican a los hombres de Scioli para estos números que ese fondo ya existe. Los planes de obras públicas que derrama Julio De Vido sobre el conurbano desde la Nación está en esos valores que reclama Solá, unos $ 3.000 millones extras por año. ¿De qué se queja Buenos Aires, entonces? De que lo que importa políticamente no es el monto, sino la gestión de esos fondos. Quien gasta decide la licitación, elige los proveedores, determina cómo y cuándo se les paga. Es decir, la sal de la tierra para los políticos. Todas esas decisiones las toman De Vido y José López, según una tablita de filias y fobias entre los distritos del conurbano y el resto de la provincia, de acuerdo con intereses que, claro, no son los de Solá y deberán ser, fatalmente, los de Scioli.

    El grupo que lidera Mosse como ministro «in pectore» de Scioli lo completan, por Nación, el veterano Juan Carlos Pezoa (vicejefe de Gabinete de Alberto Fernández) y, del lado del vicepresidente, una banda heterogénea en la orbitan sus contadores Carlos Machiaroli y Rafael Peremitter, y los «secondliners» Alberto Pérez (legislador porteño) y, entre otros, Eleonora Urrutia (abogada con experiencia -como Pezoa y Pérez- en la Jefatura de Gabinete durante la década pasada).

    Experto en supervivencia en el kirchnerismo, a Scioli no le preocupa que esa «caja» de la Nación en el futuro la siga administrando la Casa de Gobierno. Con mucho menos construyó mucho más que Solá, un destructor de relaciones. Necesita, sin embargo, Scioli un maquillaje de ese nuevo fondo que lo presente como prenda de una nueva alianza con la Nación. El blanqueo de ese monto, además, le sirve para el que será el eje de su campaña electoral bajo el lema «Lo mejor de los dos mundos». Intentará instalar que corre en beneficio de los vecinos del conurbano superar la división política con la Nación y aprovechar lo mejor de la autonomía provincial y lo mejor de la ayuda federal gobernando la Región Metropolitana como un nuevo distrito. En realidad, es una adaptación del lema de campaña que había elaborado cuando era candidato en la Capital Federal y que intenta usar, con menos rédito, el desangelado Daniel Filmus.

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