28 de diciembre 2007 - 00:00

Un magnicidio no justifica la baja

Un magnicidio no justifica la baja
Desgraciadamente -cuando alguna de ellas es trágica como el asesinato de Benazir Bhutto-a veces nos toca tener que hacer la distinción de cuál fue para el mercado bursátil la peor noticia del día, a fin de vislumbrar qué es lo que puede haber sucedido. Esto no suele ser demasiado fácil cuando tenemos tantas nuevas como las que tuvimos ayer, capaces de romper la racha de cuatro sesiones alcistas que venía acumulando el Dow y las seis del NASDAQ. Tal vez deberíamos poner en primer lugar al reporte de Goldman Sachs advirtiendo que varios bancos (Citigroup, JPMorgan Chase, Merrill Lynch, etc.) tendrán que asumir pérdidas por más de lo que han reportado hasta aquí, lo que sirvió de justificativo para explicar el 2,2% que perdió el sector financiero (encabezó las mermas de la jornada). Pero la verdad es que esto no fue ninguna sorpresa, cosa que no podemos decir sobre la merma en las órdenes de bienes durables de noviembre, que estuvo muy por debajo de lo esperado (fueron negativas si excluimos el ramo de los transportes), lo que puede haber golpeado al sector de materias básicas (retrocedió 1,8%, pero ganando 21% en lo que va del año, la merma podría ser un simple "ajuste técnico").

Luego tenemos la cuestión del magnicidio (más allá de las elecciones democráticas, los EE.UU. propiciaban un acuerdo para que Bhutto fuera nombrada primera ministra de Pakistán y Pervez Musharraf presidente, por lo que nos atrevemos a utilizar la palabra magnicidio), que bajo el argumento de la inestabilidad geopolítica habría explicado la baja. Sin negar que esto puede haber contribuido al malhumor, lo cierto es que un elemento algo más sensible a cuestiones de "alta política" como es el petróleo parece haber subido (cerró en u$s 96,62 por barril) más por la noticia del desplome de los inventarios de crudo que por el asesinato. Frente a tantas malas noticias, el 1,42% que retrocedió ayer el promedio industrial al cerrar en 13.359,61 puntos casi parece una demostración de fortaleza, en consonancia con los datos del crecimiento de la confianza de los consumidores. Claro que con apenas 984 millones de acciones negociadas en el NYSE, cualquier cosa que se diga o digamos hay que tomarla "con pinzas".

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