Un rebote no es nunca una suba

Economía

Lo vivido ayer fue casi lo opuesto a lo de la jornada anterior. El mercado arrancó otra vez mostrando cierta flojedad, pero poco después de mediodía, en lugar de retroceder, rozaba los máximos del día. Tal vez no fue demasiado, pero el Dow ganaba por ese entonces casi 1%, y lo que era tal vez una señal más importante, había sobrepasado la línea de los 10.000 puntos. Para ese entonces las apuestas giraron y una parte importante del mercado esperaba como en la víspera un rally en los últimos 60 minutos de operaciones. El problema es que pocos se atrevieron a poner sus fondos donde ponían la boca, y ante la ausencia de "cash", el mercado se fue quedando sin piso. Para cuando sonaba la campana de cierre en el NYSE el promedio industrial mostraba una merma de 1,07%, y el NASDAQ marcaba un nuevo mínimo para el año, tras desplomarse 3,34%. Al momento de intentar buscar alguna explicación puntual al porqué de la baja, los dedos acusadores apuntaron a Intel, que recibió una mala nota de parte del BofA Securities (Banc of America), a CIENA, Lucent y a BellSouth, todas con problemas en los resultados del trimestre. Con algo menos de histeria, los comentaristas pasaron a preocuparse algo más por las realidades económicas de las empresas, dejando de lado el "escándalo de los balances". No es que esto sirva demasiado para incentivar una suba, pero siempre es bueno cuando lo que se difunde son los hechos fríos, sin opiniones interesadas. De la mano de las empresas financieras, las de transporte, energía, laboratorios y algunas en el grupo de commodities, el Dow fue el "menos perdedor" del día, reiterando una vez más lo que se está viendo a lo largo de este año.

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