14 de julio 2004 - 00:00

Una fuerte multa contra Isenbeck

Otra derrota judicial para Isenbeck: el juez Hernán Marcó aplicó una multa de $ 10.000 diarios a la cervecera alemana por incumplir la orden de no utilizar la marca ni los símbolos de su competidora local Quilmes. La medida es retroactiva al 18 de junio, por lo que a la fecha la penalidad se acercaría a los $ 300.000, y el «taxi» sigue corriendo. Además, ordenó «cesar en forma inmediata la difusión del aviso publicitario» en cuestión. Los abogados de Isenbeck ya apelaron la sanción ante la instancia superior, y fuentes cercanas a esa empresa aseguraron que la apelación tiene «efectos suspensivos», por lo que la multa quedaría congelada a la fecha de esa presentación. Sin embargo, no está del todo claro que ése sea el caso: el fallo de Marcó, que es titular del juzgado federal en lo Civil y Comercial N° 8, indica que la multa seguirá devengándose «hasta que esa empresa acredite haber cesado en la utilización de las marcas de Quilmes, acatando así las sentencias dictadas previamente en tal sentido».

El magistrado calificó de «un proceder incompatible con los principios que deben inspirar una seria y leal competencia, y con los usos honrados en materia industrial y comercial» el hecho de que Isenbeck haya utilizado las marcas, logos e imágenes de Quilmes en su promoción que consistía en entregar una botella de su marca en forma gratuita a cambio de dos chapitas (una propia, la otra de Quilmes).

Lo que evidentemente «enojó» (si así puede calificarse) al juez fue la insistencia de Isenbeck en seguir adelante con la promoción, luego de que él mismo emitiera una orden en concreto en sentido contrario. Allí Isenbeck intentó instalar la idea de que el fin de la publicidad constituía poco menos que un acto de censura, lo que fue rechazado de plano por Marcó.

El 16 de junio, Marcó había ordenado que Isenbeck dejara de usar las marcas de Quilmes, lo que no habría sido acatado porque en la página de Internet de la empresa alemana se siguió difundiendo la publicidad cuestionada y también en un comercial en que el protagonista decía «Isenbeck, el sabor del...» y en ese momento otros modelos se abalanzaban sobre él y le tapaban la boca, en obvia alusión a una supuesta censura. «La conducta así descripta importa el claro incumplimiento de las órdenes judiciales», concluye el juez.

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