5 de junio 2001 - 00:00

Una oportunidad para empresas argentinas

Argentina postergó obras hidroeléctricas y dejó pasar una oportunidad de venderle energía excedente a Brasil por alrededor de 100 millones de dólares anuales. Pero, sin proponérselo, hoy el país tiene una enorme oportunidad económica a partir de la crisis energética que nació en California y que amenaza con extenderse a Chile y otros países.

Hay un dato cierto: el precio de la electricidad va a subir en el futuro.

Brasil ha comenzado un estricto racionamiento de energía por falta de caudal en los ríos. El problema se va a prolongar por algunos años, porque el gobierno de Fernando Henrique Cardoso ha postergado inversiones y la construcción de represas hidroeléctricas. También se paralizaron inversiones privadas previstas por más de 2.000 millones de dólares ante la posibilidad de cortes de luz.

Chile, en poco tiempo más, necesitará energía. El problema de California con sus crisis eléctrica se está extendiendo en el mundo. «Es la venganza de la vieja economía -reflexionaba un empresario desde Nueva York-; se olvidaron de la energía pensando en las empresas puntocom.»

Abastecedor

La Argentina tiene una posición inmejorable en este momento, porque es uno de los países que va a poder abastecer a sus vecinos.

«Es más comprensible ser un gran exportador de electricidad a Brasil que de autos a través de convenios forzados», opinaba Juan Bosch, un operador de fondos comunes de países emergentes.

Ahora la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) decidió acelerar el proyecto de Aña Cuá (un brazo del río Paraná), que había quedado postergado desde 1999, y se presentaron cinco consorcios, dos de ellos argentinos.

La inversión privada para hacer la obra es de u$s 200 millones, y el EBY la pagará con energía. Aña Cuá va a generar 1.900 Gwh por año a cota de 83 metros y optimizará el funcionamiento de Yacyretá, lo que asegura una recaudación de aproximadamente $ 100 millones anuales. Además, generará miles de puestos de trabajo.

La EBY administrará la energía y, de los ingresos de la venta, le pagará al constructor.

Por otra parte, hará el mantenimiento de la central hidroeléctrica.

La obra tardará 3 años y medio en ser terminada y llevará tres turbinas Kaplan para gene-rar una capacidad instalada de 250 Mw.

Más allá de la polémica gene-rada por la participación nacional en obras públicas a través de la ley de infraestructura, en Aña Cuá los consorcios locales aprobaron la calificación del pliego original.

Pero, sorpresivamente, el EBY decidió ablandar las normas para que pueda participar uno de los consorcios extranjeros. Las empresas que se presentaron son las siguientes:

Vatech, Dumez, Escher Wyss, Conempa, Cie, Electroingeniería Spotorno y Comirque
Supercemento, Dyopsa, Delggado, Mep y Ebe
Impsa
Consorcio Gebac (Techint, Cartelone, Roggio, Voith, Siemens y otros)
Sade, Energomachexport y Panedile De estos cinco consorcios, uno de ellos no puede precalificar.

De los cuatro que quedan en carrera, el consorcio Vatech (austro-suizo) pidió por nota al EBY que disminuya los requerimientos del pliego original para poder precalificar.

Vatech solicitó y consiguió que los requisitos de construcción de turbinas desciendan de 80 Mw a 60 Mw y que se acepte como antecedente la rehabilitación de turbinas. En otras palabras, Vatech no tiene antecedentes de construcción de turbinas nuevas.

Los consorcios argentinos reclamaron, porque Vatech no cumple tampoco con los antecedentes de rehabilitación de turbinas de 60 Mw en los últimos 15 años y las rehabilitaciones que presentó no fueron completas.

Dentro de la EBY, no hay unanimidad para aceptar esta menor exigencia de la precalificación.

El titular del ente, Rafael Martínez Raymonda, se inclina por no acceder a las condiciones más flexibles pedidas por los austríacos, aunque dentro del directorio hay oposición.

Aña Cuá es la primera de una serie de obras clave de energía. Proyectos como Roncador o Corpus, en el Norte, o Condor Clif, en el Sur, ahora pasaron a ser rentables y pueden ser un ingreso de inversiones, porque hoy las represas no las paga el Estado, como ocurrió con Yacyretá, sino que se hacen con inversión privada.

Dejá tu comentario

Te puede interesar