25 de abril 2001 - 00:00

Una promesa de Cavallo a los empresarios: "Bajaré gastos"

Los empresarios escucharon ayer -una vez más-de boca del ministro Domingo Cavallo la promesa de recortar el déficit público. Por su parte, los hombres de negocios le reclamaron al titular del Palacio de Hacienda una mayor participación en las negociaciones con Brasil en el marco del Mercosur.

El intercambio se produjo durante un almuerzo organizado por la Fundación Invertir, del que participaron (además del jefe de la cartera económica) una decena de líderes empresarios. El ministro, sin embargo, obvió toda referencia a medidas concretas a tomar para cumplir con el objetivo enunciado, aunque admitió que «su» hombre para conducir el Banco Central era el ex Banco Río Roque Maccarone.

Curiosamente, a la misma hora y en otra parte de la Ciudad, un miembro del equipo de Cavallo, el secretario de Industria Carlos Sánchez, escuchaba requerimientos similares por parte de los miembros de la COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimentarios).

Del encuentro con Cavallo en el restorán Oviedo (en Barrio Norte) participaron Enrique Ruete Aguirre (HSBC), Agostino Rocca (grupo Techint), Pablo Roemmers (Laboratorios Roemmers), Santiago Soldati (Comercial del Plata), Hugo D'Alessandro (Arcor), Pascual Mastellone (La Serenísima), Alejandro Estrada (Banco Privado), Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó) y José Cartellone.

Hubo una módica entrada, pescado de plato principal (la especialidad de la casa) y helado de postre; algunos de los participantes del encuentro atribuyeron al escaso café que se sirvió la tranquilidad que exhibió el ministro ante sus interlocutores.

«Estas reuniones vienen realizándose con cada ministro de Economía en funciones una vez por año desde 1993, cuando se fundó Invertir: la idea es informarle de lo que estamos haciendo»,
dijo uno de los comensales. Desde ya, el dramatismo de la hora hizo que el encuentro fuera mucho menos protocolar que en ocasiones anteriores.

El ministro escuchó el reclamo de los empresarios, repetido hasta el hartazgo en los últimos años: la necesidad de reducir fuertemente el déficit público. Y prometió medidas concretas «en pocas horas más», pero se abstuvo de revelarlas como viene haciendo desde hace varios días.

Desde ya, se mencionó que el recorte debería pasar por racionalizar el manejo de los fondos previsionales, que se «chupan» cerca de
u$s 22.000 millones anuales.

Cavallo también les habló de la «convertibilidad ampliada», reafirmó que seguirá adelante con su idea de atar al peso al dólar y al euro, dijo que varios presidentes de bancos centrales europeos le habían manifestado su apoyo a esa política y admitió que los rumores sobre un posible nombramiento de Maccarone al frente de la autoridad monetaria estaban en el camino correcto.

Instrucciones

Finalmente no pudo con su genio y dio «indicaciones» a los empresarios: les encargó la (no sencilla) tarea de «estudiar la forma para que las empresas argentinas se vuelvan globales. Quiero saber cuáles son las ventajas extra que precisan las compañías para que su casa matriz esté en Buenos Aires y no en San Pablo», ordenó el ministro. Los empresarios se revolvieron nerviosos en sus sillas ubicadas en el privado que tiene el restorán en su primer piso.

Cavallo habría manifestado estar de acuerdo con la participación de los hombres de negocios en las conversaciones comerciales bilaterales y multilaterales (Mercosur, ALCA).
«Tenemos que imitar el ejemplo de los empresarios brasileños y mexicanos, que tienen un protagonismo decisivo al momento de diseñar las políticas que se llevan a la mesa de esas negociaciones», dijo uno de los comensales.

Fue casi lo último que escuchó el ministro de sus anfitriones; a eso de las 15.30 partió raudo: a pocas cuadras de allí, en Santa Fe al 1600, lo esperaba -en su casa-
Raúl Alfonsín.

Por su parte, Sánchez concurrió a la sede que tiene COPAL en la Galería Jardín sobre la calle Florida; los industriales de la alimentación remedaron el pedido de mayor participación en negociaciones internacionales hecho por sus pares de Invertir. Según el comunicado oficial, «se coordinaron acciones tendientes a analizar desregulaciones y políticas impositivas nacionales, provinciales y municipales».

Hubo elogios de los empresarios para el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación Marcelo Regúnaga, quien había almorzado una semana antes en el mismo lugar. «La diferencia entre el actual secretario del área y el anterior (por Antonio Berhongaray) es notable: ahora se está trabajando bien; antes se mentía con el tema de la aftosa, por eso se trabajó mal y ahora la industria frigorífica está pagando las consecuencias de mercados internacionales cerrados», dijo uno de los participantes en la comida.

Fue el único planteo para un sector específico: se le pidió a Sánchez que se instrumenten gestiones para retornar a esos mercados hoy cerrados a la carne argentina.
«Es difícil hablar de barreras paraarancelarias cuando se trata de la aftosa», admitió el empresario.

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