Como si bailara salsa, el mercado se coloca alternativamente por delante, o por detrás del operador, pero sosteniendo un ritmo infernal de marchas y contramarchas. Se culminaba la semana anterior tratando los índices, de casi todos los recintos, de asirse de algo para amortiguar el resbalón. Y resurgió muy opuesto al viernes el escenario de ayer, protagonizando otro «cara y ceca» furibundo y que está siendo lo más destacado del remate del ejercicio.
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El Dow enviando señales a favor, con 0,9% de suba al momento de cerrar el circuito local, una fuerte réplica en el Bovespa -con más de 3% de suba- y llegando a Buenos Aires reducido a la mitad de ello.
El Merval recuperó terreno perdido, como varias veces antes en este raid imprevisible de idas y vueltas, con mínimo en 1.930 puntos. El máximo llegó a 1.958 y el cierre se concretó casi en igual cifra: 1.957, dejando casi 1,5% de rebote en el indicador ponderado.
Variedades
Aristas salientes del día, que supo quebrar la racha negra de los lunes, fueron ciertos casos individuales de gran nivel y la sumatoria de órdenes que se dilató en gran forma. Protagonista principal para bailar salsa continuada en los paneles, el total accionario estuvo en los $ 81 millones de efectivo. Esto posibilitó otra señal de nota alta: la franja cubierta llegó a 21% para el papel privado (algo para recordar, porque se ve de tanto en tanto). Tenaris y Galicia en parecido nivel de aporte de porcentual, 1,7% para el Merval, nuevamente destacado rol de Pampa Holding y que sumó 6% en la víspera -acumulando cerca de 15% en una semana- con 3,3 millones de papeles. Adversa Acíndar, 1,5% en contra, siendo figura por motivos opuestos. Una fecha que recibió estímulos importados, como para ignorar temas locales de peso -llámese huelga del agro-, y al segundo día resucitó. Y la Bolsa, bailando.
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