"Van a licuar el 'corralito' con otra hiperinflación"
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Periodista: ¿Qué impacto prevé tras las últimas medidas del gobierno?
Carlos Rodríguez: Lo veo con mucha desilusión, porque las dos medidas esenciales que tenían que hacer hace tres presidencias eran una reforma política y la creación de una moneda nueva y buena. Denle el nombre que quieran; Cavallo destruyó la moneda en la Argentina. Ninguna de esas dos tareas ha sido hecha: la reforma política fue deja-da de lado; creo que los gobernadores no la querían. Se desoyó el clamor popular que volteó a dos presidentes. No puedo creer cuando escucho que las mismas personas que manejaron las finanzas públicas en los últimos años, Oscar Lamberto y Jorge Matzkin desde el Congreso frenando todo recorte de gastos, quieren tener $ 3.000 millones de déficit fiscal este año. Después de todo lo que pasó, están planeando tener déficit. Prefieren eliminar los ahorros de toda una generación de argentinos con tal de no eliminar un puesto público.
P.: No hay perspectivas de solución a la vista, entonces.
C.R.: Es que, además, hay otras señales malas, como por ejemplo, los intentos de establecer, con la Ley de Quiebras, capitalización de deudas forzadas y sin derecho a voto para salvar a algunos empresarios amigos. Todo a costo de futuros y buenos empresarios que nunca más conseguirán un crédito. Esto demuestra, más allá de que se apruebe o no, las intenciones que están detrás del grupo que nos gobierna. La otra cosa es que, en lugar de tratar de crear una moneda nueva y solucionar el «corralito» securitizando depósitos, se trata de pesificar y dar autoridad al Banco Central para volver a emitir dinero. Esto es un anticipo de que la solución que quieren dar es licuar el «corralito» con una hiperinflación. El Banco Central tiene que emitir dinero, porque la banca estatal está quebrada y sobrevive gracias a los redescuentos que se le dieron financiados con encajes marginales de 100% que aportan los bancos privados.
• Volver a gastar
C.R.: Es que las personas que hoy están son las mismas que desde el Congreso hicieron imposible todo ajuste fiscal. Todos los déficit no los presentó el Ministerio de Economía, sino que surgían de la Comisión de Presupuesto Hacienda. Son los mismos que, ahora, después de haber licuado la deuda y los ahorros, hacen un presupuesto. Muchos políticos y los burócratas están en las gateras, como en las carreras de caballos, esperando volver a crecer para volver a gastar. Todas las instituciones de gasto político se mantienen. Reducen secretarías y aumentan subsecretarías. O, si no, al revés.
Sigue el establishment político con Matzkin y Lamberto. Estoy desilusionado con Duhalde, no aprendió nada de esto. En marzo nos vamos a encontrar sin posibilidades de trabajar; a la eliminación de ahorros se añaden la eliminación de empleo, de producción...
P.: ¿Cuáles pueden ser los detonadores de una nueva crisis?
C.R.: No lo sé. La situación social podría ser. El dólar no tiene por qué dispararse sin emitir. La presión del dólar pasa a ser el conflicto social: ataques a políticos, cacerolazos. Puede ser una presión global, como la revolución francesa, o eventos aislados.
P.: ¿No percibe una confusión generalizada sobre las causas de la crisis?
C.R.: La población está confundida: quiere que se devuelvan depósitos y se perdonen las deudas, lo que es imposible. Se rebeló contra las autoridades, y es irresponsable permitir que la población crea que es culpa de la banca extranjera. No hay medios de pago y ni siquiera permiten que el dólar pueda ser utilizado en un mercado reducido, porque hay control de cambios. Nadie trae dólares si no se los dejan sacar. En cuanto al comercio exterior, hay una brecha de 40%, y entonces, a nadie le conviene exportar. Al mismo tiempo, se sobrefacturan importaciones para conseguir dólares baratos. Remes Lenicov, Matzkin y Lamberto no pueden decir que no han tenido tiempo para pensarlo. Hace mucho tiempo que están participando de esto. Tras 20 días, tendrían que explicar por qué hay todavía control de cambios. Por lo menos, dejen que el dólar entre y salga. Es una falta de idoneidad total. Parece que es cuestión de tratar de hacer el daño máximo. El «corralito» de Cavallo, por lo menos, te dejaba cierto uso de medios de pago. Ahora ni siquiera eso. No está documentado el día de devolución de los depósitos y no permiten que el banco emita un certificado.
P.: ¿Esta es la crisis más aguda que vio?
C.R.: Vamos a defaultear todo el planeta. Esta es la peor de todas las crisis, porque en la híper del '89 se flotó la moneda y no hubo más brecha cambiaria. Hoy en día no se pueden usar dólares, no se puede indexar, no se puede producir. En marzo se toman las decisiones clave de lo que va a ser el año, y el gobierno se reúne con Cassaretto y con Angulo. Es patético la poca imaginación de las auto-ridades, que se creen que poniendo un obispo y la PNUD saldrán ideas de cómo encarrilar el país.
P.: ¿Le sorprendió la posición del FMI?
C.R.: El presupuesto no tiene ningún ajuste, y lo único que hacen es mantener 13% de recorte de Cavallo y documentan el no pago de intereses. Esperan que el FMI nos preste plata, y es un absurdo.
P.: ¿Cómo termina, entonces?
C.R.: La lógica es que puede terminar en una hiperinflación y después se dolarizará. Uno ve con los eventos hacia dónde está yendo el país y se ve la lógica del menor esfuerzo. Con la excusa de la mesa de concertaciones, se van creando instituciones que van a permitir licuar depósitos. No quiero pensar lo que van a ser los cacerolazos en el medio de una híper. Hay soluciones sensatas, pero no han querido hacerlas. La securitizaciones del «corralito» es lo inmediato. La licuación de depósitos es inmoral.



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