Otra rueda de tropezones por el mundo, algo más suavizados en la mayoría, pero siempre con el signo adverso. Y por casa, una fecha comprometida por revuelos de cambios de posiciones y con el epicentro en una jugada muy clara y caudalosa: el «véndame Pérez y cómpreme Molinos...», la frase de mayor rating en las oficinas, y celulares, de los agentes de Bolsa. A tal punto que, lo que para una resultó una caída libre de más de 6% -la nueva petrolera brasileña- significó una suba intensa de casi 12% en Molinos Río (el nuevo «look» de Pérez Companc, al que cuesta saberlo sólo en «alimentos»).
• Muy picadito
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La jornada resultó sumamente controvertida, entre los que avanzaron y los que se iban hacia atrás, de nuevo. El índice Merval clásico reflejó una merma de 0,4%, pero el listado con las nacionales solas aumentó casi 1%. Y el BURCAP se alineó con éste, en cerca de 0,9%. Una prueba de lo ríspido de la rueda, para extraer una conclusión. En lo que hace a volumen, es indudable que en los $ 18 millones de efectivo para los locales -que es muy discreto-existieron órdenes de las «simultáneas» (vender PC y comprar Molinos) y que duplican los montos, pero resultan el mismo dinero salido de una y entrado en otras. Subas de siete, nueve por ciento, pero conviviendo con bajas de cuatro, seis por ciento (y como si tal cosa). Volatilidades a la carta, convulsión sobre papeles clave y señales de afuera que muestran más de lo mismo. Un período donde hay que ser inversor «salamandra» (o quemarse los pies). Informate más
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