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14 de junio 2002 - 00:00

Vendieron reservas pero no frenaron la suba del dólar

«Si Cargill o cualquier otro exportador no llama por teléfono, tendremos mal día», decía ayer un funcionario marcando algo que parece inexorable: la cotización del dólar tiene una demanda constante y desciende sólo en función de la venta de los exportadores. Las bajas del lunes, martes y miércoles -se analizaba ayer- no debieron ocurrir por el alivio de los mercados al saber que se eliminaban las últimas trabas para llegar al acuerdo con el Fondo Monetario. Parece que la exportación liquidó divisas para afrontar vencimientos de impuestos y la posibilidad del pago del medio aguinaldo, entre quienes aún pueden darse ese lujo empresario de saldarlo. La suba de ayer del dólar, por la que el Banco Central perdió casi u$s 30 millones, tiende a confirmar que los exportadores sólo liquidan con cuentagotas según sus necesidades y los productores permanecen sentados sobre sus cosechas de granos por un monto que se estima superior a los u$s 3.000 millones. La estabilidad de una moneda en flotación, aunque ésta sea «sucia», debe fundamentarse en la confianza que inspire la evolución económica y, fundamentalmente, en la eficiencia y la credibilidad que emana el gobierno. Esto se observa claramente hoy en Brasil, donde la economía no estaba mal, pero existe el riesgo de que asuma en octubre Lula, quien representa el populismo desde el pasado o un libreempresismo de converso que no inspira confianza. Tampoco aquí el gobierno Duhalde logra despertar confianza y el dólar sigue esos vaivenes de acuerdo con el accionar de terceros, en este caso la exportación que, para colmo, hacia finales de julio o comienzos de agosto, tenderá a liquidar las últimas divisas de la cosecha gruesa. Si Lula en Brasil es capaz de conmocionar tanto hoy al vecino país, al sacarlo de la tranquilidad de una economía bastante estable hasta el momento, cabe pensar qué sucedería si en la Argentina, que ya tiene la economía destrozada, se proyectara la posibilidad de que un Luis Zamora, del trotskismo, o Elisa Carrió, de una mezcla de nacionalismo-catolicismo de izquierda, se avizoraran con posibilidad de asumir la presidencia de la Nación. Sería la caída total del mundo de la Argentina cuando ahora sólo está sostenida por piolines. De cualquier manera, el gobierno de Duhalde debería comprender que si no irradia seguridad, transparencia y ortodoxia económica, va a seguir, como se dio esta semana, con vaivenes permanentes de la cotización del dólar pero dentro de la tendencia alcista que repercutirá siempre en los precios internos. Ayer el dólar en las casas de cambio cerró a $ 3,58 (+1,6%). En el mercado mayorista el dólar terminó en $ 3,50. En las entidades que venden por cuenta y orden del Banco Central, el precio se mantuvo sin cambio a $ 3,51.

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En las casas de cambio, la divisa subió 6 centavos (1,7%) al cerrar a $ 3,58 vendedor, promedio. En algunas entidades, se vendió al público a $ 3,60.

De la suba de ayer de la divisa no se puede culpar a los exportadores, ya que liquidaron una buena cantidad: u$s 44 millones.
En las mesas de dinero, el dólar cerró a $ 3,57 para la venta.

En las casas de cambio y entidades que venden dólares por cuenta y orden del Banco Central,




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