Por más que el intento, y la esperanza, siempre está presente en los mercados: la de ayer era otra rueda sellada con el signo menos. Y así se vio el mandato venido desde el Dow, que culminaría con un negativo de 0,81%, recalando en el Bovespa y su propia mala onda interna que ayer le costó otro 1% de rebaje. En tal aspecto, el Merval se separó de lo que viene sucediendo con Brasil, quedando mejor parado en la cuenta del año. En el recinto local se asistió a un máximo imposible de sostener y que tocó los 1.668 puntos -veinte puntos arriba del cierre anterior-; después hubo que hacer lecho en los 1.645 puntos mínimos para cerrar levemente mejor y con nivel de 1.648. Esto dejó una pérdida de 0,74%, incluso más benigno que lo del Dow, acaso como para que se pondere cierto foco de resistencia en estas jornadas y procurando decaer menos que los demás. Nada para el festejo, si se tiene que hablar de pérdidas, pero vale reconocerlo como muestra de estar en terreno menos pantanoso, que en otras secuencias de estos meses.
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Afirmados en una franja de 10% sobre los totales, los números del negocio se ubicaron en más de $ 37 millones de efectivo.
Bastante cercano a lo anterior, queriendo confirmar una suba de escalón en el cúmulo de órdenes y que ya pueda promediar en torno de los $ 40 millones. Lo que podría ser la noticia más auspiciosa de finales de mes.
Prosiguió estancada Tenaris, ayer con pequeño aumento sin mucho peso -0,3%- haciendo 172.000 papeles. En cambio, actuaron de lastre otras dos -Galicia y Acíndar- que aportaron sólo bajas: de 1,5%. Por el lado de la «energía», CEPU y CECO, hay que hallar lo floreciente en el día: una con 4,12% de alza y la otra arriba de 2%.
Semana que culminará en medio de otra nebulosa. Y la Bolsa, con el paraguas.
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