Córdoba (enviado especial) - El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía, anunció que el 6 y 7 de noviembre se retomará la negociación con la Unión Europea para tratar de lograr un convenio de libre comercio con el Mercosur. Esa negociación viene paralizada desde hace al menos dos años.
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También defendió con énfasis el vínculo comercial del país con Venezuela, e instó a reforzar la relación con los socios del Mercosur, afirmando que no consideraba «crónico» el déficit comercial con Brasil.
El funcionario compartió el último panel de la apertura de la Conferencia Industrial de la UIA, en una extensa jornada que se prolongó hasta casi las 20.30. Poco antes, Jorge Zorreguieta, presidente de la Cámara de Azucareros y miembro del comité ejecutivo de la entidad organizadora, había manifestado «la preocupación de los empresarios por la cercanía que exhibe el gobierno respecto de Venezuela».
Aceleración
Chiaradía respondió que el superávit con el gobierno chavista superaba los u$s 480 millones, y que en realidad lo que se había hecho era acelerar la entrada en vigencia del acuerdo ACE-59, que preveía la creación de un tratado bilateral de libre comercio con Caracas. Además, recomendó a los empresarios «ser flexibles en sus negociaciones con el exterior. Somos muy ofensivos en lo que hace a la agroindustria, pero muy defensivos en las exportaciones industriales». Fue una de las pocaspolémicas que se escucharonayer, plagada de exposicionesbásicamente técnicas, como las del presidente del BICE, Esteban Dómina, y el gerente general del BCRA, Carlos Pérez, que defendieron el rol del sistema financiero como motor de la industrialización.
En tanto, en los pasillos del Sheraton Córdoba aún resonaban las diatribas que le dedicó el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a la industria textil. Jorge Sorabilla, también del ejecutivo de la UIA y hombre de TN & Platex (la principal hilandera del país), admitió que algunas prendas estabancaras, pero defendió el rol de los industrialesal insistir en que «la mayor parte de los aumentos tiene que ver con que el comercio multiplica por cuatro el valor FOB en fábrica».
También admitió que el hilado es un commodity y por eso hay poco margen para subir precios, y reconoció que «hay 20% de los fabricantes que tiene sus propias cadenas comerciales, pero el restante 80% vende en barrios, centros comerciales del interior y otras bocas sobre las que ese industrial no tiene control». Sin embargo, reconoció que ese 20% tiene un enorme poder de fijación de precios sobre el restante 80%.
Por su parte, Alberto Sellaro, de la industria del calzado, en ánimo de polemizar, dijo que «las zapaterías multiplican por dos el valor del par salido de fábrica, y le aseguro que tienen mucha más mano de obra y valor agregado que una prenda de vestir». Y agregó: «Si Brasil subsidia su calzado, será siempre muy difícil competir con ellos».