Unión de Bancos Suizos (UBS), la entidad a la cual la Banca Nazionale del Lavoro le encargó vender su sucursal argentina, anunció de manera privada que se terminó el período de exclusividad que tenía el Banco Hipotecario SA. Esto significa dos cosas: la primera es que la BNL Argentina será vendida al mejor postor; la segunda es que, al menos por ahora, el posible cambio de accionista principal en la casa matriz no alteró la voluntad de desprenderse de su operación argentina.
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Según pudo averiguar este diario, el banco helvético la habría comunicado también al Hipotecario, que le respetará el derecho al «first refusal» (o sea, a igualar la mejor oferta que se presente), dado que habían firmado un preacuerdo de compraventa hacia mediados de mayo. Ese preacuerdo está congelado, como es público, porque los representantes del Estado (tiene la mayoría accionaria, pero la minoría de votos) bloquearon la operación por orden del Ministerio de Economía. Cabe recordar que el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, reclamó, como condición para aprobar la compra de la BNL, el derecho a designar el gerente general e intervenir en el diseño del plan de negocios de la entidad que resultaría de la fusión entre el Hipotecario y el banco italiano.
Hace un par de semanas, el enfrentamiento Economía/ IRSA (grupo que controla el BHSA) se acentuó aun más cuando Hugo Medina -titular de la Comisión Nacional de Valores y hombre muy cercano a Nielsen- inició una investigación contra los miembros del comité ejecutivo del Hipotecario por haberse asignado casi u$s 10 millones en concepto de honorarios y «bonus». Para evitar mayores roces, estos directores constituyeron un plazo fijo con ese monto ad referéndum de lo que determine la autoridad bursátil; casi con seguridad deberán devolver el dinero.
En relación con el banco italiano, trascendió que la filial argentina tenía una línea de crédito con su casa matriz (o sea una deuda) por u$s 105 millones y 45 millones de euros, que le fueron otorgados para paliar los efectos de la crisis de 2001/'02. El Estado, como se recordará, entregó a los bancos en esas condiciones BODEN para compensar la pesificación asimétrica. La BNL habría utilizado esos bonos en las últimas semanas para cancelar cerca de 60% de esa deuda. Y dado que en el precio pactado con el Hipotecario (unos u$s 220 millones por 85% del capital) estaba incluida esa deuda, el precio final debería haber variado a la baja.
Este es un dato que los posibles interesados en quedarse con la red de sucursales de la BNL en el país deberán considerar. Lo importante, de todos modos, es que el banco sigue en venta a pesar de que el grupo asegurador Unipol lanzó una OPA (oferta pública de adquisición) por 100% de la BNL Italia, que provocó el retiro de una oferta similar presentada hace un par de meses por el español BBVA (actual socio controlante de la BNL). Llama la atención, además, que la UBS haya extendido la «invitación» a comprar a todo el sistema financiero argentino, porque Unipol comprará la BNL en alianza con el denominado «Contrapacto». Este es un grupo de constructores, desarrolladores inmobiliarios y concesionarios de rutas por peaje que poco menos que le habían asegurado a Francisco Macri que se mantendría la sucursal argentina en manos de la casa matriz, pero se la entregarían a él y a sus ejecutivos para que la gerenciaran. Como se ve, el futuro de la BNL Argentina sigue siendo más que incierto.
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