El ex ministro llegó a la fundación a las 9 de la mañana del viernes, de buen humor, pero se lo notaba algo «golpeado» por una buena noche porteña.
Estuvo apenas 48 horas en Buenos Aires y se reunió con el ministro del Interior,
Para placer de los titulares de empresas de servicios que se encontraban en el desayuno, criticó a De Vido por su ataque al ministro de Economía francés con quien no quería discutir sobre las tarifas.
Llamó la atención cuando llegó que encima de un elegante traje gris, en lugar de sobretodo, tenía una campera de cuero. «Tal vez, pensó uno de los asistentes, la campera sea parte del socialismo».
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