Nueva York (Reuters, Bloomberg, DPA) - El banco estadounidense Wachovia inició conversaciones para una fusión con varios interesados, los mismos que antes habían despreciado a Washington Mutual cuando era inminente su cierre. Dentro de las entidades que estarían buscando un acuerdo con Wachovia se encuentran Citigroup, Wells Fargo y el español banco Santander. Estos habían estudiado en profundidad los libros de Washington Mutual antes de que la entidad de ahorro con sede en Seattle fuera intervenida el jueves por los reguladores federales y sus operaciones bancarias fueran vendidas a JP Morgan por u$s 1.900 millones. Allegados a las negociaciones indicaron que las firmas interesadas en el banco estadounidense sólo llevarían a cabo la fusión siempre y cuando la entidad financiera sea rescatada por el gobierno dentro del plan que encamina el secretario del Tesoro, Henry Paulson, que se votaría hoy en el Congreso.
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Las conversaciones en curso serían una muestra de la presión que sufre el banco por parte de los inversores, principalmente por una cartera de u$s 122.000 millones en opciones de hipotecas de tasa ajustable, que su presidente ejecutivo, Robert Steel, clasificó como «en peligro».
El banco sufrió una pérdida récord de u$s 9.110 millones en el segundo trimestre y algunos analistas sostuvieron que necesitará más capital, tras levantar u$s 8.050 millones en abril.
Las acciones de Wachovia se desplomaron después de que Washington Mutual fuera intervenido. El banco cayó 27% a u$s 10 en las operaciones combinadas de la Bolsa de Nueva York, y arrastró a la baja a las acciones de otros bancos.
«Washington Mutual demostró que uno de los grandes puede caer, y si uno mira quién más de los 10 principales está enfrentando la mayor presión, es precisamente Wachovia», aseveró Stan Smith, profesor de Banca de la Universidad de Florida Central.
Las autoridades normativas tomaron el mando de WaMu el jueves, en lo que constituyó la mayor quiebra bancaria de Estados Unidos, después de que los clientes de la entidad prestamista con sede en Seattle retiraran u$s 16.700 millones de sus cuentas desde el 16 de setiembre. La caja de ahorros y préstamos era «insegura», sentenció la Oficina de Supervisión de Cajas de Ahorros.