Descontando, dando por hecho, gastando a cuenta, todos sinónimos de cuando los operadores forjan su propia fantasía y el escenario deseado: y cuando la realidad no responde a los sueños, descargan sus desencantos -además de iras-en actitudes que rozan bastante con lo que puede resultar una «coacción» desmedida.
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Y lo de ayer deja la sensación de que se quisiera manejar la Reserva Federal, organismo central de su país, desde Wall Street: que es solamente una rama bursátil de la economía. Así está el mundo por estos días y resultó una rueda «bisagra» la de ayer, dando por tierra con lo que se podía haber construido en fechas previas.
Desplome del Dow Jones, a más de 2% y entre las quejas de los que suponían más rebaja de tasas, que aquella que apareció. (Da miedo pensar qué hubiera sucedido si la Fed decidía no recortar nada: haciendo pleno uso de sus facultades.) Lo cierto es que las lágrimas de los muchachos del NYSE fueron mojando demás índices, aunque la región -por el momento-sufrió menos.
El Bovespa en cerca de 1,4%, mientras que el Merval se mantuvo con sobriedad -a costa de sumergirse en poco volumen-y solamente acusó 0,64% de retroceso. Mínimo en 2.224 puntos, máximo en 2.265 y un cierre de 2.230.
Escasas órdenes
El escudo protector ante una demanda diezmada, provino indudablemente de la buena elasticidad de la oferta. Y entendiendo que debía morigerar sus órdenes, a menos que hiciera un destrozo y jugando contra su propia plata. Un total de casi $ 70 millones en efectivo, con 11% de segmento en acciones, día que también es atípico en relación con los promedios que se traían.
Actitud clásica defensiva, saliendo a proteger cotizaciones: y funcionó ayer. El tema es qué sucederá en adelante, cuando en el Norte parece haber gente muy herida (y enojada). Nota: desde el Merval aclararon que el día «24» no habrá rueda corta de operaciones, lo que evitará un simulacro como el del lunes. Y la Bolsa, agradecida...
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