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20 de febrero 2007 - 00:00

¿Ya se queda sin petróleo el país?

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Los temas estructurales que preocupan son los siguientes.

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1) La posibilidad cierta de que en 2009 pasemos a ser importadores netos de petróleo, lo cual resentiría nuestras actualmente cómodas posiciones externa y fiscal, imponiendo límites más estrechos a la política fiscal y a la disponibilidad de ahorro doméstico para financiar la inversión.

2) La alta dependencia tanto del ahorro doméstico como de la inversión del tipo de cambio real alto, cuya sostenibilidad no está asegurada. La devaluación redistribuyó ingresos hacia sectores (empresas y gobierno) con mayor propensión a ahorrar, elevando el ahorro doméstico de 16% del PBI en 2001 a 23% en el presente, facilitando el salto de la inversión a 21,5% del PBI. La posible apreciación del tipo de cambio, en un contexto de recuperación de la masa salarial, va a impactar sobre la disponibilidad de recursos domésticos para la inversión y queda abierta la pregunta de si estarán disponibles los ahorros externos cuando el ratio deuda externa/exportaciones aún supera 400%.

3) Un tema recurrente en la historia económica argentina, como lo es la baja apropiabilidad de los retornos de la inversión. La memoria de cambios bruscos en precios relativos, alta variabilidad tributaria y rupturas contractuales asociadas a crisis pasadas está aún latente y hace que la inversión transite hoy por senderos subóptimos. Mientras la inversión en construcción (sujeta a menor riesgo contractual) ya ha alcanzado 12,6% del PBI (contra 12,2% del PBI en 1998), la inversión en equipo durable está en apenas 7,8% del PBI (contra 8,9% en 1998). El desafío es impulsar la inversión en equipo durable (que es la que contribuye al crecimiento de largo plazo), no sólo en su cuantía (debería aumentar unos cuatro puntos porcentuales) sino también en su productividad, resentida por el uso de bienes de capital originados en fuentes de menor calidad (cayó 23 puntos porcentuales la participación de los Estados Unidos y la Unión Europea como origen de las importaciones de estos bienes) y por no encararse aún proyectos ambiciosos de ampliación de capacidad instalada. Hay gran cantidad de oportunidades esperando ser explotadas, para lo cual es clave evitar la volatilidad macroeconómica que aumenta el riesgo contractual.

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