Periodista: ¿Qué conclusiones saca del informe del FMI?
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“Un default con el Fondo provocaría un conflicto con socios regionales”
El economista e investigador de CONICET en la UNSAM y Flacso analizó el impacto del último informe del FMI en las negociaciones en curso.
Pablo Nemiña: Una de las claves es el tema de la ownership. Es un concepto polisémico que suele traducirse como quién tiene la propiedad o control de las políticas económicas. Se empieza a usar en la segunda mitad de los 90, cuando las agencias de financiamiento internacional encuentran que a veces los países firmaban acuerdos que luego no cumplían. Eso generaba un daño en su reputación, entonces empiezan usar esta idea de ownership. Y también es una respuesta a la acusación de que los organismos imponían sus recetas. En su informe, el FMI dice que una de las fallas del acuerdo es que hubo mucha ownership, porque se privilegió excesivamente la opinión del Gobierno. Por eso se dejaron de lado la reestructuración de la deuda y el control de capitales. Por tal motivo sugiere balancear entre la opinión del Gobierno, la pertinencia de las políticas y el riesgo a la reputación del FMI. Mi lectura es que el staff está diciendo que está bien tomar en cuenta el margen político doméstico para implementar las reformas (porque no se implementan en el vacío) aunque no se puede dar por sentado que a esos lineamientos los defina solamente el Gobierno, que es lo que parece haber sido el caso del acuerdo con Macri.
P.: ¿Esa es la autocrítica respecto del acuerdo con Macri?
P.N.: Yo creo que ahí hay una molestia particular en el FMI, que tiene que ver con la cerrazón del gobierno de Macri a afrontar lo que finalmente terminó siendo inevitable, como la reestructuración de deuda y los controles de capitales. Eso explica en buena parte el fracaso del programa, que generó un impacto político y simbólico en el Fondo. Político, porque es corresponsable de un acuerdo mal diseñado, peor implementado y que terminó en un gran fracaso. Y con un costo social y económico para la Argentina muy importante. Pero además sufrió un impacto simbólico, porque cedió y aceptó esas líneas rojas que le impuso el equipo económico de Macri.
P.: ¿Y el Gobierno?
P.N.: En su descargo, el Gobierno dice que puede entenderse que hubo mucha ownership, y según se infiere de esa lectura, esto generó problemas económicos y políticos. Económicos, porque le otorgó amplio margen de decisión a un equipo que planteó unos lineamientos que no eran los adecuados para la Argentina. Y políticamente el Fondo aceptó un acuerdo cuya definición de metas fue poco consultada por el resto de la sociedad. Ahí hay un punto de contacto, porque sin decirlo explícitamente, el staff y el Gobierno coinciden en que hace falta otra interpretación de ownership que sea más amplia. Esa coincidencia no solo es retórica: el gobierno de Alberto Fernández impulsó que todo acuerdo con el FMI pase por el Congreso. Yo no conozco otros casos internacionales en los que la ratificación de un acuerdo pase formalmente por el Congreso.
P.: ¿Hay un cambio de postura del FMI sobre la inflación?
P.N.: El Fondo ha incorporado en los últimos meses algunas de las cuestiones que planteó la Argentina. La primera es la importancia de no demorar las reestructuraciones de deuda y sean sostenibles en el tiempo. Ha aceptado que en ciertos contextos se establezcan controles de capital. Y recientemente también reconoció que la inflación es un fenómeno multicausal. Esto es una novedad, porque hasta ahora el Fondo había mostrado una interpretación unicausal centrada en el impacto de los agregados monetarios y por eso históricamente los acuerdos con el FMI tendían a elaborar políticas antiinflacionarias centradas en el control de la cantidad de dinero y en la tasa de interés. Es un dato a destacar, es novedoso. Yo no conozco antecedentes de esto. Es más, haciendo una búsqueda de lo que fueron las condicionalidades incluidas en los acuerdos de los últimos 20 años, hay una abrumadora mayoría de ejemplos de liberalización de precios.
P.: ¿Qué implicaría un eventual default con el FMI?
P.N.: El Fondo Monetario conserva un papel muy importante en la gobernanza financiera internacional. Una eventual cesación de pagos haría a la Argentina inelegible para obtener nuevo financiamiento de todas las agencias internacionales y es probable que haya estados nacionales que también se replanteen los créditos que tengan pensado otorgar a la Argentina. Además, en la última década muchos países emergentes generaron una política de diversificación de las reservas y una estrategia que implementaron fue invertir parte de ellas en diferentes activos del FMI. En la región son cuatro países (Brasil, México, Chile y Perú). Una eventual cesación de pagos implicaría no solamente un conflicto o un enfrentamiento con el “imperialismo” sino también con muchos de los socios políticos y regionales con los cuales la Argentina está buscando construir espacios de cooperación para aumentar el margen político de acción.
Entrevista de Estefanía Pozzo

