La última semana, luego de una previa plana y sin estridencias, se escaldó por denuncias y expedientes. El pliegue judicial contaminó el tirón final y puede incidir sobre los resultados del domingo. Ayer, en su acto de cierre en el Gran Rex, Aníbal Fernández cosechó el lado positivo de aparecer en la mira crítica: el gabinete K lo acompañó casi en pleno, algo que se entendió como un guiño de Cristina de Kirchner (ver nota aparte), que impacta en la interna del FpV que enfrenta al quilmeño con Julián Domínguez.
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Las palabras de la Presidente, más el desfile de funcionarios y dirigentes en ese acto -el de Domínguez, el martes en La Plata, estuvo diezmado- se leyó en el universo del PJ, una estirpe que se volvió experta en aplicar la sinética a los gestos de Cristina de Kirchner, casi como una bendición implícita para la elección del domingo.
Este atardecer, en Tecnópolis, Scioli -que faltó a los dos actos bonaerenses y ayer compartió una caravana con el indómito Mario Ishii por José C. Paz- se mostrará con las dos fórmulas del FpV en el show que, en el frenesí de eslóganes y mensajes de la campaña sciolista, ayer estrenó otro giro: #MiVictoria.
Scioli compartirá hora -las 19- y territorio con la última escala de Mauricio Macri, que tendrá una juntada con fiscales en Vicente López, el distrito que gobierna su primo Jorge. El porteño, que eligió el conurbano norte, puso el eje en la organización del escrutinio, que ve como un factor determinante en el resultado del 9-A.
Ernesto Sanz y Elisa Carrió, accionistas menores de Cambiemos, tienen sus propias despedidas, pero planean, el domingo, aparecer en el búnker de Macri en Costa Salguero. También en ese clan sonó, ayer, el ruido judicial a raíz de la detención del yerno de Héctor "Toty" Flores, el compañero de fórmula de la jefa de la Coalición Cívica. Aunque Macri prefiere la microcampaña, seguirá la línea de ser más crítico de Scioli, perfil que empezó a explorar esta semana a pesar del consejo contrario de Jaime Durán Barba.
Margarita Stolbizer, candidata única de Progresistas, bajó ayer la persiana de su campaña y se animó a una puesta en escena osada: simuló, con una imitación de Amado Boudou presente, a escenificar lo que llamó un "juicio a la corrupción". Alejandro Bodart (MST) también clausuró su campaña ayer. El que no pudo hacerlo fue Adolfo Rodríguez Saá, candidato de Compromiso Federal, que tenía armado un show en Almirante Brown, pero quedó varado, sin vuelos, en Córdoba.
Fueron los tres que anticiparon los cierres, mientras que Massa tuvo su acto en el microestadio de Argentinos Juniors, y De la Sota se aventuró a una caravana por el conurbano con Claudia Rucci, y Felipe Solá. El candidato a gobernador de UNA asoma como un enigma: mide varios puntos más que Massa, aparece numéricamente mejor que María Eugenia Vidal, de Cambiemos, pero puede ser víctima de un arrastre negativo a pesar de juntar los votos de Massa y de De la Sota.
El tigrense compartirá un cierre hoy en Pacheco con Solá y su candidato local, Julio Zamora. Y De la Sota hará un segundo cierre, en Córdoba capital, para tratar de fidelizar el voto de sus comprovincianos. El score del domingo tendrá la última palabra pero, mirado a la distancia, la alianza Massa-De la Sota permitió que el tigrense deje de caer y logre, según varios sondeos, recuperar visibilidad y proyección.
El FIT, que se zambulló en una interna entre Jorge Altamira (PO) y Nicolás del Caño (PTS), se desdobla en dos cierres: los primeros en el Obelisco, salvo que los corra la lluvia anunciada, mientras que los segundos cerrarán una gira con un encuentro en el hotel Bauen. El Nuevo MAS, que postula a Manuela Castañeira, se instala al mediodía en la planta de Fate en San Fernando y Víctor De Gennaro, con su candidato a gobernador, Adolfo Aguirre, arma acto en plaza San Martín, en La Plata.
| Pablo Ibáñez |


