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A Arabia Saudita no le alcanza con el petróleo
Rey Abdulá
La semana pasada, el rey Abdulá anunció beneficios por u$s 37.000 millones a los saudíes en un aparente intento de contener el creciente descontento e impedir un contagio de las revueltas que asolaron a Medio Oriente mientras él estuvo durante tres meses en el exterior recibiendo tratamiento médico.
Los subsidios, que tendrán fines sociales y se destinarán a viviendas, empleos, becas educativas y clubes deportivos, representan menos de un décimo de las sumas que el reino tiene en activos extranjeros para lidiar con los reclamos sociales.
Pero analistas y diplomáticos indican que el Gobierno recibe cada vez más presión para otorgar un mayor poder a los jóvenes.
La inyección de dinero no aborda las demandas de reforma incluidas en reclamos de un grupo de liberales, activistas de derechos humanos, islamistas e intelectuales.
«Los beneficios del rey fueron bien recibidos, pero no son suficientes», dijo Jalid al Dajil, un analista político saudita que firmó una de las peticiones que reclama elecciones y una mayor transparencia en las decisiones del Gobierno.
«Creo que el liderazgo va a hacer algunos cambios y a iniciar un diálogo informal. Podría haber un recambio de gabinete y las elecciones son una opción», agregó.
En tres solicitadas, firmadas por más de 1.000 personas, la heterogénea coalición también demandó una mayor transparencia en el gasto oficial y límites al rol dominante de la familia Al Saud en la política.
«Todos ellos básicamente piden una monarquía constitucional, lo que es bueno debido a que viene de grupos diferentes», dijo Mohamed al Qahtani, presidente de la Asociación Saudita de Derechos Civiles y Políticos que agrupa a liberales, abogados y activistas de los derechos humanos. «Pero si el Gobierno responderá a esto es una gran incógnita», agregó.
El reino, que tiene más de 18 millones de habitantes y es estrictamente gobernado por una alianza entre la familia Al Saud y clérigos sunitas, no tiene un Parlamento electo ni partidos políticos.
Si bien los analistas no ven señales del tipo de protestas populares que se expandieron en los vecinos Yemen, Bahréin, Omán, y Egipto, más de 17.000 apoyaron páginas opositoras en Facebook.
Entusiasmados, los sauditas lanzaron debates en las redes sociales, a menudo usando sus nombres completos, una novedad con respecto al pasado, cuando tenían miedo de expresar sus opiniones por temor a terminar en la cárcel.
Desde que asumió en 2005, Abdulá ha intentado algunas reformas, pero hizo muy poco por alterar los fundamentos de la monarquía absoluta o relajar una estricta segregación de género en público basada en una austera versión del islam sunita llamada wahabismo.
Los analistas locales dicen que muchas reformas leves, como el mejoramiento de la educación estatal de inspiración religiosa, están en sus etapas iniciales debido a que los clérigos se oponen a los grandes cambios.
«Mi visión es que seguimos en un tren que se dirige a la estación revolución. La gente no está contenta con las concesiones hechas hasta el momento y el futuro aún es muy turbio», escribió la blogger saudí Eman al Nafjan en su sitio web.
Simon Henderson, un autor que vive en Estados Unidos y se especializa en la sucesión saudita, sostuvo que «un tweet o dos de una joven mujer saudita educada en el exterior y resentida por su falta de derechos no alcanza para hacer una Primavera Saudita».
Dajl evaluó que la mayoría de los activistas no planea ninguna revolución, pero están preocupados por las crecientes presiones sociales, como la falta de empleo o viviendas para los jóvenes. «Creo que la gente quiere cambios dentro del sistema», enfatizó.
Agencia Reuters


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