A fin de mes debaten nuevo salario mínimo

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El Consejo del Salario comenzará a sesionar la última semana de este mes y Hugo Moyano no formará parte del debate. El llamado fue confirmado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, a sindicalistas de la CGT opositores al camionero. Como anticipó este diario, Moyano cumplirá la formalidad de enviar su propia nómina de representantes para esa discusión y declinará su participación una vez que el Gobierno confirme la invitación a los mismos miembros del año pasado.

En este contexto, el Ejecutivo tendrá el camino allanado para negociar con empresarios y gremialistas afines una suba del salario mínimo en torno del 25%, para llevar el piso de los actuales $ 2.300 a cerca de 2.900 pesos. El camionero había anunciado que, de participar en el Consejo, reclamaría una suba del 50% para llevar el mínimo a 3.500 pesos.

El encuentro de Tomada con dirigentes fue fruto de la reapertura del diálogo que llevó a cabo Cristina de Kirchner a mediados de julio, cuando recibió al bloque de opositores a Moyano en la Casa Rosada. Ayer se entrevistaron con el ministro los «gordos» Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Héctor Daer (Sanidad); los «independientes» Andrés Rodríguez (estatales, UPCN) y Carlos Ríos (Obras Sanitarias); los exaliados del camionero Norberto Di Próspero (personal legislativo), Omar Maturano (maquinistas ferroviarios, La Fraternidad) y Jorge Lobais (Asociación Obrera Textil), y el secretario adjunto de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Juan Belén.

La reunión fue en esencia protocolar. Si bien se expusieron las demandas recurrentes de los gremios en torno del Impuesto a las Ganancias y las asignaciones familiares, Tomada se limitó a tomar nota y se comprometió a transmitirlas a la jefa de Estado, que ya las había escuchado en persona en la Rosada el mes pasado.

Para el Consejo del Salario, que reúne a 16 representantes del sindicalismo y otros tantos del empresariado, la CGT tiene reservadas 13 sillas. El ministro confirmó ayer que llamará a los mismos representantes del año pasado en línea con la prórroga de los mandatos del Consejo Directivo de la central obrera que dispuso semanas atrás, en medio de la puja interna entre sectores.

Moyano exige enviar un listado propio de participantes en la discusión, surgido del Consejo Directivo electo en el Congreso de Ferro del 12 de julio último. Ante la previsible negativa de Trabajo, el camionero tomó la decisión de no asistir. Los rivales a Moyano, en tanto, avisaron que 8 de los 13 representantes por la CGT (los otros tres pertenecen a la CTA en calidad de invitados) forman parte del bloque opositor, con lo que en cualquier caso hubiesen impuesto su voluntad frente al camionero.

Cristina de Kirchner tiene resuelto contener a los dirigentes afines y profundizar el aislamiento de Moyano. Lo hará a través de audiencias con funcionarios en los que, a lo sumo, habrá avances a cuentagotas en la agenda de reclamos. Para los próximos días el grupo de dirigentes tiene previsto reunirse con el administrador de la AFIP, Ricardo Echegaray, y con la superintendenta de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld.

Con Echegaray, los sindicalistas esperan abordar el gravamen sobre Ganancias. Además de reiterar el pedido de morigerar el peso del impuesto sobre los trabajadores en relación de dependencia, llevarán una propuesta para eximir rubros salariales del tributo. En el caso de Korenfeld, volverán a la carga sobre el pedido de fondos para las obras sociales sindicales. Sobre este punto, se negocia un eventual desembolso de parte de la deuda reconocida por el Estado en reintegros por tratamientos médicos complejos, que acumula unos 2.000 millones de pesos. Y de máxima, como informó este diario, figura la alternativa de que la denominada «alta complejidad» médica sea reembolsada de manera directa a los pacientes por parte del Gobierno, sin intervención de las obras sociales.

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