6 de octubre 2011 - 00:00

A lo grande

Hace apenas cuatro días terminé mi columna diciendo: «River se debe un partidazo, uno de esos que te llenan la boca de palabras y una sonrisa de dientes blancos. River necesita una actuación descollante, florida, lujosa, contundente, que al menos le sirva para sacar chapa en todas las fechas siguientes».

Parece que los muchachos leen Ambito, porque en la cancha hicieron exactamente lo que reclamé hace solo 96 horas... ja ja. River comenzó con la rapidez que lo caracteriza en los primeros minutos pero esta vez más preciso y sin enloquecerse. A los 13 minutos en una jugada de Sánchez sobre el costado derecho, Cavegol remató cruzado y Aguirre se anticipó a los defensores tras un rebote en el arquero.

- Gooolll...!!! Vamooos. Así River, definiendo tempranito.

Tres minutos después otra vez Sánchez, esta vez recuperando una pelota en el medio para que Fer Cavegol defina con tres dedos luego de eludir al arquero.

-Golazoooooooooooo- oooo..!!!. Uhhhhhhhh... no lo puedo creer. Ya ni me acuerdo cómo era esto de mirar a River tranquilo.

Cuando Sánchez repite la imagen de las primeras fechas River es otro. Porque Marvin Hagler le da velocidad y verticalidad al ataque de River, entonces el millo es punzante, asusta, lastima...

No puedo putear, la puta que lo parió...!!! Estamos haciendo todo bien...!!!

El tercer gol se veía venir como la tormenta de Santa Rosa,

La chilena de Ríos cerca del palo fue la antesala del gol del pibe Ocampos. -Gooolll...!!! Tricota...!!! Triplete...!!! Qué alivio papá... qué alivio...!!!

Cuando terminó el primer tiempo me pellizqué. Irme al descanso sin una puteadita, tranquilo y sin pastillita era algo impensado.

Del segundo tiempo sólo se podía esperar hasta dónde River iba a apretar el acelerador o aguantar medido pensando que el domingo hay que visitar a Huracán y después viajar a Córdoba para enfrentar a Instituto.

- Cuaterni...!!! Ya ni los grito... Vamos River...

A los 13 una obra maestra de Fernando Cavenaghi empalando la pelota por sobre la salida del arquero ponía el score 5 a 0.

-Golazoooooooooooo...!!! golazooo...!!!. Esto es River,

así son los goles nuestros, papá...!!!.

Hubo tiempo para un gol del postergado Bordagaray y otro merecido de Ríos, que hizo olvidar la ausencia del Chori Domínguez.

¿Penal?... ¿De quién?... ¿A dónde? Ferrero... ¿para qué carajo lo agarrás?. ¡Disculpáme hermano, pero si no te puteo a vos hoy no putea a nadie!

No importa, terminé feliz, embriagado de fútbol, lleno de River. Porque como dice un amigo: «El fútbol es un plazo fijo de emociones renovable cada siete días»