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“A Otelo lo enloqueció la deslealtad, no los celos”

Periodista: ¿Hubo algún otro cambio en la historia?
Juan Rodó: Se suprimieron algunos personajes y se modificó el papel de Bianca. Ya no es la celosa enamorada de Casio, sino la primera amante de Otelo. Funciona como un doble de Yago ya que también influye sobre Otelo y lo traiciona.
P.: ¿Cómo describiría a su personaje?
J.R.: Antes de estudiar la obra imaginaba a Otelo como un ser violento y descontrolado, cuando en realidad no lo es. En las primeras escenas Shakespeare lo muestra como un hombre afable, justo, bienhechor, noble de alma que luego va siendo arrastrado hacia la violencia y el asesinato. Acá, la caída es más fuerte porque Otelo sufre una doble traición, la de Casio y la de Bianca.
P.: ¿Estudió el Otelo de Verdi?
J.R.: Sí. Estudié el papel de Yago que es el corresponde a mi registro de barítono. Me encanta ese personaje, pero ésta es la única oportunidad que tengo de hacer Otelo por tratarse de una comedia musical que, además, fue compuesta especialmente para mí. Nunca podría hacer este papel en ópera porque corresponde al registro de tenor.
P.: ¿Cuál fue su último trabajo operístico?
J.R.: En 2004 hice «Lakmé» en el Teatro Argentino de La Plata y en 2003 «La Cenerentola» y «Don Giovanni».
P.: ¿No tiene problemas en congeniar dos géneros tan diferentes?
J.R.: Hace un tiempo era muy mal visto que un cantante lírico hiciese algo más popular, pero eso ha empezado a cambiar. Ultimamente el público está más globalizado. Yo trabajé cuatro años en el Colón como barítono solista, después de hacer «Drácula», y en 1998 renuncié para hacer «La Bella y la Bestia».
P.: ¿Le pareció más interesante ese protagónico?
J.R.: Fue una época muy mala del Colón donde cada vez venían más artistas extranjeros y uno se la pasaba ensayando sin poder cantar nunca o en poquísimas ocasiones. Aunque mi renuncia no cayó muy bien, después me volvieron a llamar, pero yo estaba en medio de una seguidilla con «Los miserables» y «Las mil y una noches».
P.: ¿El musical le dio más satisfacciones que la ópera?
J.R.: Sentí que para el musical yo era realmente importante. En cambio, en la ópera no me estaban dando un lugar significativo. Yo podría volver al Colón si quisiera, pero no lo haría en forma permanente. Necesito la libertad de poder pasar de un género a otro y el Teatro Argentino me brinda la posibilidad de hacer ambas cosas en paralelo.
P.: Con un Teatro Colón prácticamente desmantelado debe pensar que hizo muy bien en retirarse.
J.R.: Por cierto que sí. Igualmente, siempre tengo la esperanza de volver porque amo la ópera, pero el problema del Colón va para largo, no se arregla en dos años. A la vez siento que la vida me fue llevando por el camino del musical. Esta propuesta de Cibrián-Mahler es un honor para mí porque me ofrecen un papel soñado.
P.: ¿Qué pasó con «El fantasma de la ópera»?
J.R.: Yo audicioné el año pasado y casi había llegado a la selección final cuando decidieron suspender todo. Y tuve que renunciar a otros compromisos por ese musical. Cuando lo reflotaron preferí hacer «Otelo» porque la organización de «El fantasma» no me pareció seria. Ahora tiene fecha de estreno para el próximo 18 de marzo, pero la verdad es que se manejaron en forma arbitraria, desorganizada y poco respetuosa del artista argentino.
P.: ¿A qué se refiere?
J.R.: Hubo gente a la que llamaron tres, cuatro veces. Primero le dijeron que no, después: «quedaste, no quedaste, volvé otra vez, estamos inseguros». Fue una situación horrorosa. Por eso me aparté.
P.: ¿Es habitual que pasen estas cosas?
J.R.: Con «La Bella y la Bestia» y «Los Miserables» no sucedió nada de esto. Supongo que algo tuvo que ver el traspaso de producción, de Cie Rock and Pop a Cie Mexicana ahora rebautizada «Time 4 fun». Para colmo el personaje de Christine quedó en manos de una intérprete mexicana, lo que me parece una vergüenza porque acá sobran las buenas cantantes. Yo podría nombrarle por lo menos diez.
P.: ¿Por qué siempre compone villanos, monstruos o personajes desquiciados?
J.R.: Me gustan los personajes oscuros y yo diría que en este caso la oscuridad es literal. Me atraviesa todos los poros.
Entrevista de
Patricia Espinosa


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