Un pálido final tuvo el remate semanal, que en cuanto a evolución de indicadores generales apenas si se pudo mover las agujas. Y que, en lo que atañe a volumen generado, mostró un nuevo e inesperado rasgo contractivo en nuestro ámbito accionario. Todo ello, contrastando con un curso semanal que dejó más que felices a poseedores del papel privado, con rendimientos de cartera ponderada que resultan así de lo mejor del mes en curso.
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El Dow Jones, siempre caminando sobre terreno irregular, alcanzó a finalizar con un tenue 0,37% de suba. El Bovespa lo encogió todavía más, para poder retener apenas el 0,2% de mejoría. Y después esto derivó en nuestro conjunto de índices, que mostraron un Merval clásico con el 0,22% -de baja- extendido a un 0,5% en lo que hizo al de Bolsa -nivel general- y quedando apenas en la neutralidad el listado de las líderes locales, con el 0,07% de diferencia. En el recuento de buenas y malas, 28 acciones pudieron variar hacia arriba en sus cotizaciones, contra un total de 27 que marcaron descensos. Ninguna de las principales integró el podio de mayores porcentuales en ambas direcciones. Volvió a apagarse la generación de negocios en Tenaris -sólo 140.000 acciones-, lo que obró sobre la rebaja en negocios y que se despidió del período con solamente $ 26 millones.
La semana: en cambio, el saldo semanal fue fructífero para todos. Con el Merval a la cabeza y casi un 10% de evolución -nivel excepcional-, seguido de un gran rinde en el Dow Jones, nada menos que el 7,3%, quedando después el Bovespa inferior a un 6%. En este caso, el bosque protegió al árbol de la última rueda, que no estuvo a la altura. La Bolsa, contenta.
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