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A su tropa, Hugo Moyano le pide ahora calma hasta marzo
El camionero Hugo Moyano, en julio pasado, durante el acto de reelección como jefe de la CGT. A su lado, Antonio Caló (UOM), el desafiante que nunca fue.
Es más: el mensaje -que se difundió el viernes, pasadas las 11- fue institucional a través de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que tiene a Viviani como secretario general y a Schmid como secretario de Prensa.
En el mensaje llano del sindicalismo, en las letras de Viviani y Schmid se expresó la visión de Moyano que se resiste, aunque al final termina cediendo, a funcionar desde Camioneros como cifra de referencia para el resto de las negociaciones sindicales.
Por eso, en la sobremesa de su cumpleaños del viernes, luego de la señal a través de la CATT, planteó que hay que moverse con cautela y seguir, en detalle, los datos que arroje el mes de marzo. Después de las vacaciones, se verá el «real efecto» de la crisis.
Señales
En paralelo, aparecieron algunas señales de alerta en el sector específico. A saber:
La semana pasada, una empresa del conurbano -Alimentar SA-, que se dedica a la distribución de programas sociales del Gobierno bonaerense, estuvo bloqueada porque no se les pagaron los salarios a unos 500 trabajadores. La firma apuntó a que no recibía los pagos correspondientes del Gobierno de Daniel Scioli. Desde el gremio se evitó un toreo directo con la provincia, pero, en la práctica, fue un mensaje para el gobernador. En unas horas se resolvió, pero duró la alerta como indicador de cómo puede resentirse en las próximas semanas la actividad económica y, con ella, la actividad del transporte.
En rigor, el temor es global sobre todo el transporte: ya se preparan para una retracción en el comercio exterior, además de una merma en el transporte interno, consecuencia directa de una baja en el consumo y en la actividad económica. «Por ahora, es menos drástica de lo que muchos suponían», le dijo ayer a este diario Roberto Boscolo, secretario gremial de Camioneros. De todos modos, como explicó Moyano, la actividad se reduce históricamente por estacionalidad en enero y febrero, y «recién en marzo», precisó, se tendrá un panorama claro del efecto de la crisis para, a partir de ahí, decidir los movimientos. Otro dato. En 2008, Moyano estrenó las negociaciones paritarias al firmar el acuerdo de Camioneros en marzo. La historia amaga con repetirse: cuando haga su análisis de como será 2009, Moyano volverá a pactar con el Gobierno y, otra vez, a servir de «guía» para las demás paritarias.
En rigor, a modo de balance, el camionero consideró que 2008 -salvo los sacudones de los últimos dos meses del año por la crisis internacional- fue un año positivo para su carrera y para el grupo político que encabeza.
El factor central es que logró su reelección como jefe de la CGT, cargo que se extenderá -salvo un imprevisto- hasta julio de 2012. Es decir: más allá de cuando termine el mandato de Cristina de Kirchner. A su lado suelen bromear con ese dato anecdótico.
En ese paneo del año que pasó, Moyano insiste en minimizar el impacto que puede tener sobre su dominio -y el de la CGT que maneja- la resolución de la Corte Suprema sobre libertad sindical. «No tendrá la importancia que muchos quieren que tenga», insistió.
Al final, forzado o no, el camionero sigue convencido de que Néstor Kirchner lo necesita porque los gremios, y en menor medida el peronismo, son los únicos soportes del Gobierno cristinista. De algún modo, da a entender, un ataque contra él sería casi un suicidio.


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