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Abismo y Grecia, todo uno

La semana tenía, en principio, la novedad más destacada en habilitar otro tramo de auxilio al propio abismo griego (de mínima, un barril sin fondo) y el día de reingreso de Buenos Aires, primero se mostró como apacible.
Momento donde el Merval tocó máximo de «2.352» puntos, que después se fue diluyendo hasta cerrar con solamente «2.328» y merodeando el piso de mínima.
En el exterior, los barquinazos de primero ir, para después volver, amansaron al Dow Jones que moraba en la leve cuenta negativa. Los de Europa en un «mix» de mejoras y descensos, de muy escaso calibre, que se hizo más notorio en el Bovespa y su pérdida final del 0,86 por ciento.
Por encima de todo occidente, el lugar más destacado se lo llevó Shanghái y que en la previa cayó el 1,30 por ciento.
Finalmente, el Merval en la pista y un saldo que rozó un medio por ciento en contra. Diferencias de «23» papeles con incrementos, por «39» bajando, donde destacó el reflujo que se produjo en títulos de «energía» (grandes figuras el viernes) al advertirse que para lo empresario todo sigue igual.
Ánimo
Un ritmo cansino, para sumar algo más de 23 millones de pesos de efectivo y sin mayores novedades internas, salvo lo conocido. Jornada de gráfico sinuoso, con cambios de ánimo y golpes de mercado inesperados.
Si fuera película: un bodrio. (Y como Bolsa, también...)


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