Aborto: el “no” buscaba rechazar la legalización

Edición Impresa

El recinto se preparaba durante la madrugada de hoy a voltear la iniciativa de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14, pese a los intentos del “sí” para aplicar cambios y mantener a flote el proyecto. Casa Rosada sin línea clara sobre qué quiso hacer con este debate.

El Senado se aprestaba anoche a votar en contra del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14. Al cierre de esta edición, el rechazo hacia esa iniciativa contaba al menos con 38 legisladores dentro del Congreso dispuestos a dinamitar el texto votado en junio pasado por Diputados. El único aliciente, que incluso estará alejado de lo que se discutió, será la reforma del Código Penal, donde sólo se legislaría sobre la despenalización y de manera acotada.

Casi resignado, el sector que apoyaba el proyecto -empujaban modificaciones, como achicar el plazo a 12 semanas y permitir la objeción de conciencia institucional- sólo esperaba ausencias o abstenciones múltiples y milagrosas para emparejar un escenario adverso.

Ante la posibilidad de quedarse sin ningún avance sobre este tema, el Gobierno operó -desde un sector del oficialismo apuntaron a la jefatura de Gabinete que comanda Marcos Peña- para proponer, casi con culpa, la vía de la despenalización del aborto planteada días atrás por la neuquina Lucila Crexell, quien no es macrista y que durante semanas apuntó a la abstención. Un proyecto aún más tibio fue ofrecido también por el peronista Omar Perotti.

De manera llamativa se acoplaron a esta opción, días atrás, las diputadas "verdes" Silvia Lospennato (PRO) y Karina Banfi (UCR), entre otras. "Primero insistieron con lo que salió en la Cámara baja. Después de convencerlas para modificar el texto nos dijeron de no aceptar ningún cambio extra, más allá de los acordados. De repente, esta semana aparecieron con esta idea de despenalización. Más desorganizados no pudimos ser porque nos quedamos sin tiempo y se nos precipitó la sesión", reconoció -en modo irónico- a Ámbito Financiero un operador top del Congreso que apoyó la ley IVE.

Según confirmaron fuentes del oficialismo a este diario, el Gobierno deslizó un sutil guiño a la iniciativa de Crexell ante un eventual rechazo del proyecto IVE en el recinto. "Algo tenemos que sacar", fue la frase que circuló horas antes de la sesión. La idea llegó al interbloque de Cambiemos del Senado y gatilló un fuerte malestar entre sus integrantes, quienes aterrizaron al recinto con dosis elevadas de tensión y angustia, según el caso. Algo parecido sucedió en Diputados, donde aún quedan virulentas esquirlas posvotación en el oficialismo.

En medio de un histérico minué de picardías en los últimos meses para demostrar una "no influencia" en el debate, la última jugada del Gobierno ratificó una vez más la predisposición tardía de Casa Rosada para no quedarse fuera de la definición sobre este tema. Lo que aún no entienden diputados y senadores de Cambiemos -también, muchos de la oposición- es la torpeza con la que el Ejecutivo transitó la discusión del proyecto IVE.

¿Qué pasó en Diputados entre la noche del 13 y la madrugada del 14 de junio pasado? Por caso, desde el PRO contaron durante esa sesión los movimientos de uno de los cerebros jurídicos de Mauricio Macri -marca "Champagnat"- y, ya cerca de la votación, los jugueteos desde un ministerio político y anexos de la jefatura de Gabinete. Esas estrategias significaron un fuerte impulso para avalar la legalización del aborto hasta la semana 14 en al menos dos legisladores oficialistas que estaban duda.

El remate para dar luz verde en Diputados lo dieron legisladores peronistas de La Pampa, que viraron a último momento por pedido expreso del gobernador Carlos Verna. Días atrás, el Ministerio de Trabajo le había ratificado en el Boletín Oficial el convenio complementario de adecuación y financiamiento del sistema previsional provincial.

Si de política se trata, la discusión del proyecto IVE o de cualquier ley significa, para un Poder Ejecutivo, la toma de una decisión. Por más transversal que sea una iniciativa, resulta un paso inevitable. Sin embargo, el Gobierno, acostumbrado a realizar acciones nunca vistas -ya sean buenas o malas-, mostró por la superficie una postura y, en los hechos, una faceta repleta de dudas. "No importa cuál sea el resultado, hoy ganará la democracia", manifestó ayer, vía red social, Mauricio Macri.

Horas antes que el Presidente visualizara a la sociedad "como un escenario pacífico para promover y realizar cambios", y en medio de un debate donde "las divisiones en las creencias sobre un tema a veces pueden ser irreconciliables", un sector del Gobierno alimentaba una vía paralela para empujar un proyecto que se aleja mucho de lo que se analizó durante meses en Diputados y el Senado. Para agregar contradicciones, se sumó la gobernadora de Buenos Aires y "joya" de Cambiemos, María Eugenia Vidal. "Si la ley no se vota hoy, voy a estar más aliviada", sostuvo ayer la mandataria provincial.

Doble vía y ninguna definición concreta derivan, excepto en extraños expedientes, en un combo con destino negativo para el Ejecutivo. Así lo sintieron los legisladores y los bandos que alentaron el "sí" y el "no" desde que arrancó el debate. La calle, en esta ocasión, no sirvió como método de presión. Mientras en Casa Rosada sufrían por los titubeos ante estrategias difusas -negaron anoche cualquier tipo de injerencia-, en el Senado se preparaban para festejar en dulce venganza su presidenta, Gabriela Michetti, y el titular provisional de la Cámara alta, Federico Pinedo, ambos del PRO.

Dejá tu comentario