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Aborto: el “no” buscaba rechazar la legalización
El recinto se preparaba durante la madrugada de hoy a voltear la iniciativa de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14, pese a los intentos del “sí” para aplicar cambios y mantener a flote el proyecto. Casa Rosada sin línea clara sobre qué quiso hacer con este debate.
Intentos. Miguel Pichetto y Federico Pinedo en el recinto del Senado. A la tarde ya no quedaba casi espacio para una solución intermedia entre el “no” y la aprobación que salvara la ley aunque sea con un nuevo proyecto.
¿Qué pasó en Diputados entre la noche del 13 y la madrugada del 14 de junio pasado? Por caso, desde el PRO contaron durante esa sesión los movimientos de uno de los cerebros jurídicos de Mauricio Macri -marca "Champagnat"- y, ya cerca de la votación, los jugueteos desde un ministerio político y anexos de la jefatura de Gabinete. Esas estrategias significaron un fuerte impulso para avalar la legalización del aborto hasta la semana 14 en al menos dos legisladores oficialistas que estaban duda.
El remate para dar luz verde en Diputados lo dieron legisladores peronistas de La Pampa, que viraron a último momento por pedido expreso del gobernador Carlos Verna. Días atrás, el Ministerio de Trabajo le había ratificado en el Boletín Oficial el convenio complementario de adecuación y financiamiento del sistema previsional provincial.
Si de política se trata, la discusión del proyecto IVE o de cualquier ley significa, para un Poder Ejecutivo, la toma de una decisión. Por más transversal que sea una iniciativa, resulta un paso inevitable. Sin embargo, el Gobierno, acostumbrado a realizar acciones nunca vistas -ya sean buenas o malas-, mostró por la superficie una postura y, en los hechos, una faceta repleta de dudas. "No importa cuál sea el resultado, hoy ganará la democracia", manifestó ayer, vía red social, Mauricio Macri.
Horas antes que el Presidente visualizara a la sociedad "como un escenario pacífico para promover y realizar cambios", y en medio de un debate donde "las divisiones en las creencias sobre un tema a veces pueden ser irreconciliables", un sector del Gobierno alimentaba una vía paralela para empujar un proyecto que se aleja mucho de lo que se analizó durante meses en Diputados y el Senado. Para agregar contradicciones, se sumó la gobernadora de Buenos Aires y "joya" de Cambiemos, María Eugenia Vidal. "Si la ley no se vota hoy, voy a estar más aliviada", sostuvo ayer la mandataria provincial.
Doble vía y ninguna definición concreta derivan, excepto en extraños expedientes, en un combo con destino negativo para el Ejecutivo. Así lo sintieron los legisladores y los bandos que alentaron el "sí" y el "no" desde que arrancó el debate. La calle, en esta ocasión, no sirvió como método de presión. Mientras en Casa Rosada sufrían por los titubeos ante estrategias difusas -negaron anoche cualquier tipo de injerencia-, en el Senado se preparaban para festejar en dulce venganza su presidenta, Gabriela Michetti, y el titular provisional de la Cámara alta, Federico Pinedo, ambos del PRO.


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