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ACDE juntó a empresarios y jueces en megacumbre con sello de campaña
Ante ejecutivos y empresarios, el panel más taquillero fue el protagonizado por el exfiscal general y actual asesor del PRO Germán Garavano; la titular de la corriente Justicia Legítima, María Laura Garrigós de Rébori; y el abogado Pablo Lanusse, quien fue funcionario kirchnerista y luego se desencantó y que también estuvo en el Frente Renovador de donde también salió con críticas.
Obviamente, la prueba de fuego fue para Garrigós, ante un público por decantación más bien adverso.
Pragmática, con ciertos giros de humor, la camarista de la Casación Penal ordinaria dejó de lado el libreto que enarbola en otras universidades (más encendido y político) por un discurso eficientista a lo largo del cual señaló todo lo que funciona mal en el Poder Judicial.
Describió a la Justicia como una burocracia demasiado lenta, reclamó por la oralización de los procesos, cuestionó la existencia de las llamadas ferias judiciales ("siempre que se quisieron eliminar los abogados se opusieron"), cuestionó a los jueces que trabajan pocas horas y detalló la incapacidad de la ciudadanía de acceder a la información patrimonial de los magistrados. "Los desafío a todos a conocer mi patrimonio, mi marido todavía no lo logró, se despachó elocuente ante el aplauso de hombres de negocios como Luis Betnaza, Gabriel Martino, Luis Etchevere, Juan José Mitjans, Juan Vaquér, Jaime Campos, Martín Cabrales y los abogados Guillermo Lipera, Eduardo De la Rua y Fernando Frávega.
Audaz, dio un discurso acorde al auditorio. No hubo mención a "lobbys aceitados" ni a "vinculos espurios". Una suerte de evolución en el mensaje que, por cierto, cada vez que se emite deja dudas porque quienes lo pronuncian son funcionarios que han llegado a los escalafones máximos (como Garrigós) y que de repente cuestionan a esa estructura que los ha encumbrado, como fueran advenedizos, que recién descubren los resortes del poder de Estado que integran.
Garavano fue el otro referente que todos querían escuchar, en especial aquellos que saben de los papers que el exfiscal general redacta para Mauricio Macri con recomendaciones y programas para la cartera de Justicia en un eventual Gobierno.
Como era de esperar, su discurso fue bien recibido porque propone una Justicia organizada con planificación más propia de la empresa, al estilo chileno y regida por resultados e índices de productividad. Se descuenta que una implementación sería de lo más entretenido, especialmente por aquellos jueces que cortan su trabajo al mediodía para ir a practicar deporte o aquellos que a esa hora recién aparecen en su despacho.
Lanusse ofreció el discurso más tribunero, fue el más aplaudido por sus comentarios candentes sobre la corrupción de todos los gobiernos aunque no propuso ninguna herramienta para combatirla. Su intervención fue una mezcla de historia y catarsis. Desconcertó un poco su cita final a San Agustín de Hipona si se considera la conducta de ese santo antes de su conversión al cristianismo (era, según registros de época, un corrupto).

