11 de marzo 2011 - 00:00

Acelera el régimen libio y va por su último objetivo: Bengasi

Voluntarios antigadafistas en las afueras de Ras Lanuf, un enclave petrolero clave que debió ser abandonado por los rebeldes ante el avance irrefrenable de las fuerzas del régimen.
Voluntarios antigadafistas en las afueras de Ras Lanuf, un enclave petrolero clave que debió ser abandonado por los rebeldes ante el avance irrefrenable de las fuerzas del régimen.
Trípoli - En el marco de una imparable escalada bélica, las tropas y la aviación de Muamar Gadafi obligaron a las fuerzas rebeldes a emprender la retirada del puerto petrolero de Ras Lanuf, al tiempo que se preparaban para una ofensiva en la ciudad de Bengasi, segunda ciudad del país y principal bastión de la disidencia.

Los rebeldes, que controlan el Este, habían avanzado el fin de semana pasado hasta el estratégico puerto del Mediterráneo, pero los constantes disparos de artillería los obligaron a replegarse. Según fuentes del hospital local, al menos cuatro personas murieron y 35 resultaron heridas en las últimas horas.

Al menos cuatro cohetes impactaron cerca de un hospital del centro, cuyos enfermos fueron evacuados precipitadamente en ambulancias. «Fuimos vencidos. Están bombardeando con obuses y estamos huyendo», afirmó un insurgente que se presentó bajo el nombre de Osama.

La televisión estatal proclamó la victoria: «Ras Lanuf fue purgada de los grupos armados y en todas las instituciones se izaron banderas verdes», anunció, antes de añadir que el próximo objetivo es Bengasi, la capital rebelde, unos 350 kilómetros al Noreste.

Como suele ser común tras cada ataque, la información ayer era contradictoria. Mientras algunos testigos contaban los cadáveres por decenas y narraban el escape de los rebeldes, la dirección anti-Gadafi desmentía las versiones. «No es cierto; es simplemente un bombardeo indiscriminado», desestimó el ex ministro de Justicia Abdelhafiz Ghoga, vicepresidente del Consejo Nacional Transitorio, antes de precisar que la zona atacada es «nuestro más importante frente defensivo».

No obstante, un comandante opositor citado por Al Yazira reconoció que todos sus hombres estaban muertos o habían huido y que los milicianos se replegaban hacia Brega, a unos 200 kilómetros al Este.

En el Oeste, las fuerzas de Gadafi habían reconquistado Zauiya, el bastión rebelde más cercano a la capital (60 kilómetros al oeste de Trípoli), tras una ofensiva de varios días llevada a cabo con apoyo de tanques y artillería.

En medio de la desesperación en Bengasi, un adolescente de 16 años lanzó un «ultimátum» por televisión a Estados Unidos y Europa para que «frenen a Gadafi». «De lo contrario, bloquearemos el flujo de petróleo en Ras Lanuf y Brega, que están bajo nuestro control», afirmó. «Gadafi no controla más nada, sólo su casa», agregó el muchacho, antes de que un comandante se acercara e hiciera señas a los periodistas de alejarse del puesto de control.

En medio del éxito de su violenta ofensiva, el régimen lanzó una nueva advertencia. «Éste es el momento de la liberación. Es momento de actuar. Estamos moviéndonos ahora», afirmó el hijo del dictador, Seif al Islam, la cara más visible del régimen desde que se desató la revuelta.

Consultado sobre si el Gobierno estaba preparado para intensificar su campaña militar, enfatizó: «El tiempo se acabó. Es momento de actuar. Les dimos dos semanas para las negociaciones». «Nuestros hermanos y nuestros seguidores en el Este nos hacen cada día pedidos de ayuda y nos dicen: Sálvennos. ¡Estamos llegando! Estamos llegando», afirmó en referencia a la reconquista de las localidades que estaban en manos de los rebeldes y a los próximos ataques en Bengasi.

«Nunca jamás nos rendiremos. Nosotros nunca nos rendiremos. Éste es nuestro país. Luchamos aquí en Libia. El pueblo libio, nunca dará la bienvenida a la OTAN; nunca jamás daremos la bienvenida a los estadounidenses aquí. Libia no es un juego de niños, no somos Mickey Mouse», apuntó.

Fuentes del régimen afirmaron que ya están combatiendo en la ciudad de Brega, lo que no estaba claro. En cambio, los rebeldes afirmaron que todavía controlan Misrata, en el Oeste.

Desde el comienzo de la revuelta, más de 250.000 personas huyeron de Libia hacia países vecinos, infirmó un dirigente de la ONU. Más de 137.400 cruzaron a Túnez; 107.500, a Egipto; 5.400, a Argelia, y 2.200, a Níger, reveló la entidad.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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