La postura de Rusia en relación con Crimea fue expresada en una conversación telefónica entre Putin, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, David Cameron.
"Putin subrayó que los pasos que dan las legítimas autoridades de Crimea se basan en el derecho internacional", señaló un comunicado del Kremlin. Según la nota, Putin dejó claro que dichas medidas buscan defender al pueblo mayoritariamente ruso de la península, amenazado, según Moscú, por las fuerzas radicales ucranianas.
Sin embargo, a pesar de las distintas evaluaciones sobre la crisis, las partes se mostraron interesadas "en quitar tensión y normalizar la situación" en Crimea, donde se observa una creciente ocupación militar rusa. Ésta fue la primera vez que el presidente ruso se manifiesta abiertamente sobre la posibilidad de la anexión de Crimea a Rusia, luego de sopesar el asunto con su Consejo de Seguridad y tras la pronunciación a favor de la Duma (Parlamento) al respecto. Al inicio del conflicto, Crimea evaluaba su independencia, y no fue hasta la semana pasada que presentó su proyecto para formar parte de Rusia.
Paralelamente, en una nota del Gobierno alemán se subrayó que el referendo programado para el 16 de marzo es ilegal. "Llevarlo a cabo viola la Constitución ucraniana y la ley internacional". Merkel también lamentó la falta de progresos en la formación de un "grupo internacional de contacto" que busque una solución política y sostuvo que la iniciativa debería concretarse con urgencia.
El jueves pasado, la Canciller advirtió que si no se crea un grupo de contacto en los próximos días y no hay avances en las negociaciones con Rusia, la Unión Europea podría emitir severas sanciones contra Moscú, como restricciones de viaje y congelamiento de activos. Merkel, cuyo país depende del crudo y el gas rusos, hasta ahora ha sido más cautelosa que otras naciones, instando a los socios occidentales a dar a Putin más tiempo antes de penalizar a su Gobierno.
Más tarde, Merkel habló con el presidente chino Xi Jiinping, quien se manifestó favorable a una solución política a través del diálogo y "basada en el orden jurídico internacional", indicó el vocero alemán, Steffen Seibert.
El país que tomó la postura más rígida contra el Kremlin fue Estados Unidos, que desde el derrocamiento de Yanukóvich ha estado amparando bajo su ala a las nuevas autoridades de Kiev. Tras el viaje del secretario de Estado, John Kerry, en el que prometió un crédito por u$s 1.000 millones para levantar la castigada economía ucraniana, Obama recibirá al nuevo primer ministro Arseni Yatseniuk en Washington.
La visita demostrará "el fuerte respaldo de EE.UU. al pueblo de Ucrania, que exhibió valentía y determinación durante la reciente crisis", señaló la Presidencia.
Por su parte, el asesor adjunto de seguridad nacional Tony Blinken reveló que EE.UU. no reconocería la incorporación de Crimea a Rusia si los residentes deciden dejar Ucrania en el referendo. "No lo reconoceremos, y tampoco lo hará buena parte de la comunidad internacional", aseveró. Mientras miles de personas realizaban manifestaciones rivales en Crimea, la violencia callejera se agudizaba en la ciudad de Sebastopol, donde activistas pro Rusia y cosacos atacaron a un grupo de ucranianos. La intervención de las fuerzas rusas en la península del Mar Negro hasta ahora no generó derramamientos de sangre, pero las tensiones aumentaron tras la decisión de comunidades a favor de Rusia de poner a Crimea bajo el Gobierno del Kremlin.
La operación para ocupar Crimea comenzó luego de que Yanukovich huyera del país el mes pasado tras ser destituido por el Parlamento. Su salida forzada del poder estuvo precedida por tres meses de protestas violentas, que se desencadenaron tras la decisión del exmandatario de rechazar un pacto de libre comercio con la UE bajo amenaza rusa.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |

