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Aceleran regulación para comercio de granos
La semana próxima, el sector público y el privado intentarán llegar a un acuerdo que modifique el sistema de otorgamiento de los permisos de exportación en trigo y maíz que se establecieron por parte de Gobierno para asegurar la oferta necesaria de insumos-granos a la industria local molinera, avícola, porcina y láctea.
Según denuncian por lo bajo algunos analistas de mercados, y por lo alto los productores, en estos tiempos los exportadores «capturan» unos u$s 70 extra por cada tonelada de maíz que compran para exportar. Esto es unas 10 veces más que en una operatoria no regulada como actualmente. «Es como si exportaran 10 veces más toneladas sin necesitar que aumente la producción», aseguró a este diario un consultor que no quiso dar su nombre.
Las decisiones de siembra del productor se ven influenciadas por este escenario. Ante la incertidumbre del mercado, se privilegia la siembra de soja por sobre el trigo y el maíz.
«Actualmente, los cupos de exportación se reparten en base a la performance histórica de cada empresa (exportadora). Hay cinco o seis que tienen el 80% de cada cupo», dijo a este diario el analista de granos José Frogone.
En este sentido, resumió que «las condiciones de competencia desaparecen», lo que efectivamente afecta al precio que recibe el productor. Según el experto, los exportadores aducen que «el sistema es muy riesgoso y que por eso deben pagar muy por debajo del FOB menos las retenciones». Hasta ahora se trata de lo que los actores del sector agropecuario ya saben.
«Esto fue visto por otros actores del comercio como productores grandes y acopiadores, que se incorporaron al negocio y por eso ahora se reparte una parte (de la renta) entre estos otros. En total suman unas 180 firmas. El objetivo del Gobierno es meter valor agregado, y es muy válido, pero sucede dentro de una gran informalidad», reveló a este diario un corredor de granos de la Bolsa de Comercio de Rosario. «Ocurre que parte de las inversiones que anunciaron el último tiempo las grandes exportadoras se financian con estos márgenes», aseguró el operador.
El dilema que ahora se intenta resolver es cómo se hace para desarrollar la industria sin que esto implique mantener o aumentar la transferencia que realiza el primer eslabón de la cadena, es decir los productores. Con el horizonte de un nuevo período kirchnerista, se analizan dos proyectos, uno oficial y otro de Agricultores Federados Argentinos (AFA). El que lograría mayor consenso es el que pertenece a AFA y establece que un fideicomiso maneje el consumo local. En este caso se mantendrían los límites a la venta externa pero obligaría a los exportadores a pagar precios más altos por su materia prima.


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