A poco más de una semana para que los Estados Unidos lleven a cabo el «apagón analógico» que les dará entrada en la era de la televisión digital terrestre (si no media otra nueva postergación, como la de febrero, debería producirse el 12 de junio), la Argentina continúa sin pronunciarse sobre la norma de TV digital que adoptará para cuando también aquí llegue la TDT (televisión digital terrestre), y pueda verse por ejemplo «Gran cuñado» con la más alta tecnología.
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La última vez que se mencionó el tema fue en agosto del año pasado, cuando una vez descartada la norma norteamericana ATSC, y enfriada la europea DVB, el gobierno parecía haberse inclinado por la misma que siguió Brasil, la japonesa ISDB-T. En aquel momento, el ministro de Planificación Julio De Vido se había reunido en Brasilia, fuera de agenda, con el presidente Lula da Silva, para discutir esa posibilidad. Esa norma de televisión digital, aunque adaptada a la modalidad brasileña, y rige en ese país -pionero en tomar una decisión en toda América latina- desde hace casi tres años. El titular del Comfer Gabriel Mariotto también estuvo para esas fechas en San Pablo en un foro de televisión digital, y a su regreso declaró a este diario: «Por una cuestión de cercanía continental, me gusta la norma de TV digital japonesa pues fue la que adoptó Brasil con alguna modificación. Es cierto que aquí había sonado mucho la norma europea pero creo más importante que todo el continente tenga la misma norma. Muchos países aguardan la decisión para poder ir en el mismo sentido».
Sin embargo, la novedad de ayer, una vez más, fue como muchas otras cosas en estos tiempos, bolivariana. «La Argentina y Venezuela decidirán la inclinación del mercado de la televisión digital sudamericana cuando adopten su respectivo sistema», el ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Ligeras venezolano, Jesse Chacón.
«¿Quien va a inclinar ese mercado? Dos actores que no han decidido: Venezuela y Argentina», sostuvo en una rueda de prensa, aunque sin proporcionar más precisiones al respecto. En el proceso de definición del sistema de televisión digital que adoptará Venezuela, recordó que el Gobierno del presidente Hugo Chávez «ya desechó» el estadounidense ATSC, adoptado por México, Honduras y El Salvador, el cual opinó que «murió al nacer».
La definición venezolana oscila entre la europea DVB-T, la japonesa ISDB-T como tal, y el sistema híbrido brasileño basado en el prototipo japonés (que sería el que adopte la Argentina), recordó Chacón, aunque también advirtió que existe un estándar chino. «Venezuela ya hizo toda la evaluación técnica; ya sabemos cuál sirve, cuál no sirve, que nos da uno y qué nos da otro», pero la definición final está pendiente de la «transferencia tecnológica real» que logre comprometer, así como de que se logre «aumentar el nivel de integración» regional, subrayó.
Tanto en Brasil como en Argentina, países que visitó en las últimas semanas, Chacón remarcó que «la única manera de que nosotros utilicemos la televisión digital para aumentar el nivel de integración en América Latina es que vayamos a un estándar común». Recordó que en Sudamérica únicamente Colombia, Uruguay, Brasil y Perú ya decidieron: los dos primeros por la norma europea, y las segundos por la japonesa-brasileña. Esta última, añadió, «tiene muy buena aceptación y hay que reconocerlo», además de que «tiene algo interesante» como es que la señal también llega a los teléfonos móviles. Sin embargo, la norma europea DVB, aunque por circuitos diferentes, también accede a los móviles (o «vergatarios», como los llama Chávez). La única incapaz de hacerlo es la norteamericana.
El ministro reveló que el próximo mes viajará a Japón y que posteriormente se anunciará la decisión oficial del país. El plan venezolano apunta a que todas las trasmisiones de televisión se realicen en el país bajo formato digital dentro de diez años, aunque hasta 2018 el digital elegido coexistirá con el analógico. En la Argentina podrían plantearse plazos similares.
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