El Gobierno consiguió anoche destrabar el conflicto en los subterráneos, al lograr que la comisión interna opuesta a la UTA se comprometa a no abrir conflictos ni llevar a cabo paros de actividades durante un año, mientras se desarrollan las gestiones para otorgar la inscripción gremial a los disidentes.
Paralelamente, se intentará destrabar, en la próxima semana, el conflicto de Kraft.
Para esto, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, intentará un encuentro que sea definitorio, pero antes acercará alguna propuesta para empezar a negociar.
Hasta anoche, la situación en ambos casos era la siguiente:
Subtes. El Ministerio de Trabajo y los representantes de los trabajadores del subte firmaron anoche un acta donde se acuerda que no habrá conflictos ni paros por un año por razones sindicales y se garantiza la estabilidad laboral de ex delegados y de delegados que no están reconocidos.
Según informaron fuentes de la cartera laboral, se les facilitará a los delegados la participación en las negociaciones por mejores condiciones de trabajo.
Los voceros informaron que éste fue el resultado de más de cuatro horas de negociaciones entre el ministro Carlos Tomada, los representantes de los trabajadores e integrantes de la empresa Metrovías, sin la participación de representantes de la UTA.
Las fuentes aclararon que la resolución se acordó sin perjuicio de que sigan las tratativas por la inscripción gremial reclamada por los trabajadores del subte, que plantean la creación de un sindicato propio separado de la UTA.
Kraft. Las partes se volverán a reunir el próximo jueves 3 de diciembre en Trabajo. Allí la empresa deberá proponer una solución para el caso de los 6 empleados que fueron despedidos y que, según la ex Terrabusi, ya no forman parte de la empresa. Estos operarios fueron denunciados, pruebas mediante, por la compañía por haber protagonizado actos de sabotaje y violencia en uno de los desalojos de la planta en medio del conflicto.
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