Cerca del naufragio. El presidente brasileño, Michel Temer, ya siente las consecuencias de la delación de los exdirectivos de Odebrecht. Sólo lo respalda el 5% de la población.
San Pablo - El presidente de Brasil, Michel Temer, afirmó que fue "desagradable" oír su nombre en las delaciones de exdirectivos del grupo Odebrecht y consideró "razonable" y "legítima" la indignación de la población tras los nuevos escándalos de corrupción destapados a partir de esos testimonios.
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"Es una cosa desagradable para quien está en la vida pública hace tanto tiempo como yo, gracias a Dios sin manchas. Acongoja", manifestó el mandatario en una entrevista con TV Band. El exdirectivo de Odebrecht Márcio Faria declaró a la Justicia que el actual jefe de Estado, en la época en que fue vicepresidente, y otros dirigentes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) llegaron a pedir 40 millones de dólares para favorecer contratos del grupo con Petrobras.
Temer dijo que el objetivo del encuentro fue "saludar" para "mostrar que (Odebrecht) podría ayudar eventualmente a la campaña". Reconoció que la mayor constructora de Brasil e implicada en la gigantesca trama de corrupción destapada en Petrobras, "colaboró" con donaciones declaradas en las elecciones de 2010 y 2014.
"Cuando uno ve una lista con 200 nombres, y dicen que son más, y uno ve a mucha gente del Congreso, expresidentes, gobernadores, la indignación es verdadera y yo comparto esa indignación. No critico la indignación que el pueblo siente, es más que razonable. Es legítima porque, digamos así, lo que pasó da miedo", indicó.
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