Hace 18 años se publicaba en Oslo "El murciélago", primera novela de la saga del detective Harry Hole del noruego Jo Nesbo que junto con las de Henning Mankel, de quien se lo considera un sucesor, Stieg Larsson, Leif Persson, entre otros, forma parte de la famosa "novela negra nórdica" que renovó el género policial profundizando lo desarrollado en los Estados Unidos por las obras de Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Jim Thompson. Nesbo hasta ese momento era un graduado en Economía, agente de Bolsa, periodista bursátil, que hubiera querido ser futbolista y había llegado a ser cantautor del grupo de rock Di Derre. Hoy es un escritor que ha vendido en el mundo más de 25 millones de ejemplares de la saga de Harry Hole. Sus libros, traducidos al español desordenadamente, ahora comienzan a aparecer en la forma en que fueron publicados originalmente, comenzando por "El Murciélago" de 1997, siguiendo con "Cucarachas", de 1998, para luego saltar, por cuestiones editoriales, a "El Leopardo", de 2009, el octavo de la saga.
En un viaje de vacaciones a Australia, Nesbo tiene la idea de cómo sería para él un investigador policial, un ex alcohólico torturado por un hecho de su pasado que lo lleva a tener una mirada cínica y crítica sobre su sociedad. Y sobre las sociedades donde llega, porque Harry Hole no se quedará quieto en Noruega; algunos crímenes irresueltos lo llevarán a Australia, a Tailandia o al Congo. En esas vacaciones desarrolla la forma de hacer la investigación que realizará Harry, y toma datos de la historia de Australia, los problemas de integración con los aborígenes, los conflictos sociales, y anota comparaciones con la distante Noruega. Descubre, por caso, que para los aborígenes australianos el murciélago es símbolo de la muerte. Tiene el título de su novela. Le queda encontrar por qué un detective noruego tiene que ir a investigar un caso en Sidney. Lo encuentra, tiene que ver con algo que conoce como cantautor. Sólo le queda ponerse a escribir.
Harry Hole es enviado a Sidney (un modo de alejar de su traumático pasado a un buen detective) para investigar el asesinato de Inger Holte, famosa animadora de un exitoso programa juvenil de la televisión noruega. Se busca que los diarios terminen de una buena vez con el tema y darle una respuesta a la familia. Inger apareció destrozada al pie de un acantilado con signos de haber sido violada. Al llegar, a Harry le imponen como compañero (la mítica relación de Holmes y Watson, una vez más) al inspector Andrew, descendiente de nativos australianos. Molestos con la competencia, los policías se dedican a pasear a Harry para sacárselo de encima. Pero Harry no es tonto. Van a lo concreto: se sospecha del novio de Inger, un narco neozelandés, pero no hay modo de probar su culpabilidad. Va al bar de moda donde trabajaba Inger. Hay un mundo de personajes que pueden ayudar o entorpecer, hasta ser culpables. Un payaso gay, un boxeador, prostitutas, rufianes, empresarios tenebrosos, y Birgitta, mesera sueca de la que Harry se enamora perdidamente, al punto de confesarle en noche de cama lo más inconfesable de su vida. De pronto se relacionan otros crímenes y surge la idea de un asesino serial, y de algunos retratos posibles.
Con esta primera adictiva novela, que tuvo inmediato éxito de críticos y lectores, Nesbo ganó el Premio Riverton y el Llave de Cristal a la mejor novela policial escandinava de 1997. Para quienes no han leído la saga de Harry Hole, "El murciélago" es la mejor manera de entrar en su mundo políticamente incorrecto donde "el Mal sirve para poner en evidencia los valores y los miedos de la gente", y para quienes ya hayan sido seducidos por el ritmo atrapante de Nesbo, encontrar una precuela no planeada que explica el carácter taimado de ese admirable detective.
| Máximo Soto |



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