23 de marzo 2009 - 00:00

Adiós a editor histórico

Fallecido el viernes último, a los 91 años, Arturo Peña Lillo fue prácticamente el sencillo símbolo de un pensamiento nacional unitivo. En la editorial que llevaba su nombre publicaron, a lo largo de casi medio siglo, autores de izquierda y de derecha, coincidentes, eso sí, en la sincera preocupación por la tierra que habitaban. Unos se definían como nacionalistas, sea de cuño conservador, marxista, revisionista, o populista. Otros aplaudían la precisa autodefinición de Arturo Jauretche: «No soy nacionalista, soy nacional».
Entre esos autores estaban, además de Jauretche, Ernesto Palacio, José María Rosa, Abelardo Ramos, Hernández Arregui, Fermín Chávez, Rodolfo Puigross, Sánchez Sorondo, y también Rodolfo Terragno, cuando hizo la revista «Cuestionario», y hasta Jorge Luis Borges, que allí editó «El idioma de los argentinos». Según Peña Lillo, el propio Borges le confesó, al recibir el debido resumen de cuenta, que era la primera vez que una editorial le pagaba bien los derechos de autor.
En total, Peña Lillo editó más de 400 títulos, varios de los cuales hicieron historia. Curiosamente, él apenas había hecho la escuela primaria. Recién salido de la infancia, por razones familiares debió hacerse cargo de la familia, primero en tareas rurales, luego en una imprenta. El resto lo hizo su propio amor por la lectura. En la vejez, les regaló la empresa a sus empleados. «Editaron algunas cositas, pero no tenían vocación», se lamentó. Y a los 90, en sociedad con una editorial amiga, sacó otro libro.

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