24 de septiembre 2013 - 00:28

Adiós a Julio Werthein: un empresario emblemático

Sus restos fueron sepultados ayer. Familiares y amigos recordaron al carismático y gran emprendedor

Hasta en sus últimos años Julio Werthein fue un gran emprendedor. Dotado de un especial carisma, fundó uno de los grupos empresariales más importantes de la Argentina. Su pasión: las relaciones humanas.
Hasta en sus últimos años Julio Werthein fue un gran emprendedor. Dotado de un especial carisma, fundó uno de los grupos empresariales más importantes de la Argentina. Su pasión: las relaciones humanas.
Cordial, divertido y astuto. Así coinciden en describir a Julio Werthein quienes lo conocieron. El empresario y banquero que fue sepultado ayer en el cementerio Israelita de Ciudadela, rodeado de su familia y amigos, falleció el domingo a los 95 años. Pero su larga trayectoria empresarial y su dedicación por las relaciones humanas (como prefería llamar a las relaciones públicas, uno de sus fuertes) lo revivían ayer en cientos de anécdotas.

Demostró hasta sus últimos años ser un gran emprendedor, aceptando todos los desafíos que se le planteaban en materia de negocios, incluso simultáneamente. Comenzó como botones en el hotel familiar, donde recordaba que con su imborrable carisma seducía a todos los pasajeros.

Su larga trayectoria en el ámbito empresarial, su activa participación en la economía y cultura del país se combinaron durante su vida con ese carisma que lo distinguía entre los hombres de negocios, pero con bajo perfil y sin excentricidades.

Fundó uno de los grupos empresariales más importantes de la Argentina, el Grupo W (Werthein), que hoy controla Telecom en el país, posee inversiones agroindustriales, en el sistema financiero, el de seguros y las telecomunicaciones.

En los 90 delegó la con-ducción del grupo en manos de sus sobrinos Daniel, Adrián, Gerardo y Darío. "Mientras ellos se encargaron de la dirección del grupo, Julio se ocupaba de lo que era su pasión. Era un verdadero arquetipo de las relaciones institucionales, tanto de sus empresas como de instituciones en las que trabajaba profesionalmente", comentó Daniel Funes de Rioja -presidente de COPAL-, quien compartió con el empresario muchos años de trabajo en diferentes actividades. Entre otros momentos, estuvo a su lado cuando, a los 89 años, Werthein fue reelecto como presidente del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) y anunció que al cumplir los 90 se retiraría. Eligió justamente como sucesor a Funes de Rioja, su entonces vicepresidente, y a quien con humildad, respeto y jovialidad -recuerda Funes- le consultaba como a otros asesores temas específicos en los que tenía dudas.

Entre sus actividades más importantes, fundó en 1963 el Banco Mercantil Argentino y presidió la Fundación Cultural Suizo-Argentina y las escuelas ORT. Fue además miembro de la SoRuArtitular de la Bolde Code BueAimiemde la Asociaón Amidel MuNade BeArtes y tuvo un rol fundamental en el desarrodel Merpor un intenso compromiso con la región.

Compañeros y asesores recuerdan que las paredes de los despachos de Werthein parecían galerías con muestras fotográficas. En gruesos marcos dorados el empresario posaba junto a los más importantes mandatarios del mundo de todos los tiempos y matices.

Sus viajes, negocios y amistades alrededor del mundo definieron su vida y aún luego de haber visitado miles de ciudades nunca olvidaba cuando junto a su madre, Ana, conoció París después de la guerra. Esos mismos recorridos lo llevaron además de ser uno de los empresarios más importantes del país, a ser reconocido internacionalmente. En 1987 recibió la distinción Medaille de Vermeil de la Ville de París y en 1988 el Golden International Wizo, mientras que la UNESCO lo designó embajador de Buena Voluntad en 1995. También fue condecorado coCade Gray Deón por la SoOrMiy del Hospital de San Juan de JeEcuéCade Mal

Sus amigos todavía comentan como Werthein recordaba los viajes que hacía con Pauline Trigere, una diseñadora neoyorquina que está en el Hall of Fame y con quien compartió una larga historia de amor.

En los últimos años de su vida, Julio Werthein se había obsesionado positivamente con el potencial que existe en las relaciones entre la Argentina y China, que había detectado hacía casi 40 años en un viaje a Pekín. Se comprometió realmente con el intercambio entre ambos países por lo que fue presidente de la Cámara de Comercio Argentino-China.

Cumplió 90 años con la misma vitalidad que cuando tenía 50. Sus sobrinos (todos con actividad aún en firmas del grupo), recuerdan que en la gran fiesta de gala que le organizaron en ese cumpleaños en el Hotel Sheraton, el tío Julio (como decía la tarjeta de invitación) recibió a más de 600 asistentes uno a una en la recepción durante casi una hora. Nadie quería faltar a sus invitaciones, en agasajos en los que se podía ver a los banqueros e industriales más importantes del país junto a ministros, presidentes y embajadores. Bailar era una de sus pasiones, como navegar.

Ayer en su despedida algunos comentaban que en sus últimos minutos debe haber repasado la forma en la que vivió, tarareado con convicción su canción favorita: "A mi manera".

Dejá tu comentario