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Adiós a la virtuosa Alicia de Larrocha
Alicia de Larrocha fue la más grande pianista catalana del siglo XX. Murió el viernes en Barcelona a los 86 años.
Virtuosa de la música desde la infancia, de Larrocha dio su primer concierto público a los seis años y a los once ya participó en su primer concierto oficial, con la Orquesta Sinfónica de Madrid. Esta niña prodigio para la música fue descubierta por Frank Marshall, discípulo de Enrique Granados, que la llevó a iniciar su carrera como concertista en 1940, a los 17 años. En 1947 comenzó sus giras por Europa, donde actuó en las más importantes salas de las grandes ciudades de la época, y en 1955 dio el salto a Estados Unidos para celebrar nueve conciertos en California con la orquesta de Los Ángeles. En los años 60 llegó a programar alrededor de 120 conciertos anuales en todo el mundo, sola o acompañada de orquesta, además de realizar cada año tres giras por diferentes ciudades de Estados Unidos.
Tras recibir en 1993 el Premio Ondas a la mejor solista de música clásica, un año más tarde le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y en junio del 95 obtuvo el Laurel del Consejo Internacional de la Música (CIM) de la Unesco. En 1995 interpretó en Madrid el famoso «Concierto número dos», con motivo de la inauguración del «Ciclo Beethoven» de la Orquesta Sinfónica de Madrid, luego viajó a Tokio y después ofreció cuatro conciertos con la Filarmónica de Nueva York.
Alicia de Larrocha fue la única concertista española incluida en unas grabaciones con recopilaciones de los 74 mejores pianistas del siglo XX promovidas por diversas compañías discográficas. Casada con el también pianista Juan Torra y madre de dos hijos, se mantuvo activa hasta hace relativamente poco ya que emprendió una gira en 2000 por países de Sudamérica, ofreció un recital en Miami en 2001 y participó en varias actuaciones en 2002 en el Palau de la Música de Barcelona y la sala Carnegie Hall de Nueva York.
Agencia EFE


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