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Adiós a Monsiváis, satirista mexicano
El mexicano Carlos Monsiváis fue cronista, narrador, articulista, ensayista y coleccionista de todo tipo de objetos de la cultura popular.
«Odia los hospitales y no asiste a entierros, salvo al de Cantinflas, acompañando a María Félix, al de Pedro Infante o al de Lola Beltrán para ver a la gente llorar y poder desternillarse de risa», escribió en una ocasión Poniatowska. Según José Emilio Pacheco, Monsiváis, con sus grandes anteojos al margen de las modas, era el único escritor de México «que la gente reconoce en la calle». Monsiváis, que estaba internado desde hace más de dos meses, escribió y disertó sobre todos los temas posibles. Desde cine y política a literatura, telenovelas, arte, personajes populares y sobre la idiosincrasia del mexicano. «Lo que yo soy no sólo no lo tengo claro, no quiero saberlo. Me deprimiría enormemente cualquier inclinación al autoelogio, no es tanto por modestia ni siquiera por temor al ridículo, que es una gran arma de contención en nuestro medio, sino por miedo a ser objeto a las burlas de alguien como yo», declaró una vez en una entrevista.
Su libro más reciente es «Apocalipstick» (2009), un conjunto de crónicas alrededor de las múltiples regiones y mentalidades del DF de México. Además escribía regularmente en el diario «El Universal» y la columna «Por mi madre, bohemios» en la revista «Proceso».
Monsiváis cursó estudios en la Facultad de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y fue becario del Centro Mexicano de Escritores, así como del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard. Colaboró con numerosos suplementos culturales y diarios.
Algunas de sus obras son «Días de guardar», «Nuevo catecismo para indios remisos», «Aires de familia: Cultura y sociedad en América Latina», «Salvador Novo: Lo marginal en el centro», «Bolero: clave del corazón», «Frida Kahlo: una vida, una obra» y «Rostros del cine mexicano». Entre otros premios obtuvo el Nacional de Periodismo (1978), el Homenaje Nacional al Periodismo Cultural Fernando Benítez, (1993), el Xavier Villaurrutia (1995), el Anagrama de Ensayo (2000), y el Nacional de Ciencias y Artes (2006). Como coleccionista reunió unos 12.000 carteles, fotos, miniaturas, juguetes, alcancías, calendarios y otros objetos populares, que, cuando no encontraron lugar en su casa, pasaron a formar parte del acervo del Museo del Estanquillo creado para ese fin.
«Monsiváis es un incomparable historiador de las mentalidades. Es el cronista de todas nuestras desventuras y prodigios, más de las primeras. Es el documentador de la fecundísima fauna de nuestra imbecilidad nacional», dijo sobre él su amigo y también escritor Sergio Pitol.


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