Vaughn. El actor fue el famoso espía de la TV en los años 60.
En el pico de la Guerra Fría, una serie de TV no sólo se burló de los agentes secretos, sino que se atrevió a que el espía estelar, Napoleon Solo, tuviera como socio a un agente soviético. La serie era "El agente de CIPOL" (pobre traducción para el más jocoso título original "The Man from UNCLE", que vendría a ser "El hombre del TIO"). Robert Vaughn (Napoleon Solo), murió el pasado viernes a los 83 años. Además del espía más popular de la TV fue el último sobreviviente de "The Magnificent Seven" ("Siete hombres y un destino", dirigida por John Sturges en 1960), y el único actor en aparecer en dos remakes de "Los siete samuráis" de Akira Kurosawa, primero en el western ya citado de Sturges, donde componía el personaje de asesino a sueldo traumado hasta la cobardía por tantos años de violencia, papel que repitió en su variante cósmica en la producción de Roger Corman, "Batalla más allá de las galaxias" (variación de bajo presupuesto del film de Kurosawa tamizado por el éxito de "Star Wars").
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Vaughn no se consideraba un gran actor, pero supo cómo aprovechar el éxito de la serie haciendo cualquier cosa que le pusieran a tiro. Su mayor cachet fue por un infomercial para una sospechosa cura contra la calvicie que terminó en escándalo. Pero había algo auténtico en su histrionismo: su complicada infancia en el ambiente teatral (su madre, Marcella Gaudel, apareció en la exitosa versión de Broadway de "Drácula" en 1931) lo convirtió en un chico al borde del ataque de nervios. De él se esperaba nada menos que el mejor Hamlet; sin embargo su primer papel de peso fue en una película clase B de Roger Corman, "Teenage Caveman" ("El joven cavernario", 1958), mucho mejor de lo que se podría suponer por el titulo (el guión adelanta una década el final sorpresa de "El planeta de los simios").
Partiendo de ese joven cavernícola traumado, aportó sus traumas personales a su pistolero con los nervios destruidos de "Los siete magníficos", el más agrandado asesino que en realidad era el más cobarde, y por eso el que necesitaba redimirse más que sus colegas. Esa composición de killer elegante y sofisticado sirvió para ser seleccionado como el agente de CIPOL, éxito arrollador en la TV mundial entre 1964 y 1968, con el mayor record de telefilms surgidos de una serie (tan exitosos que durante años se seguían reestrenando en los cines, sin que a nadie le preocupara que ya se hubieran visto en la pantalla chica). Dado el éxito que empezaba a tener James Bond, la división televisiva de la MGM y la NBC contrataron a Ian Fleming para que supervisara una serie de espías, y el creador de 007 fue el que tuvo ideas como el nombre Napoleon Solo, irónicamente acompañado por el ruso Illya Kuryakin, David McCallum, que cosechó su propio culto a pesar de no ser "The man from UNCLE", sino un comunista.
Según Vaughn, Bobby Kennedy era un fan de Napoleon Solo, lo que le significó un constante contacto con la intimidad del poder (en su autobiografía, Vaughn aseguró que el hermano de JFK tenía un gran cuarto de juegos colmado de posters, fotos y objetos de colección de la serie). Con el tiempo, Vaughn se especializó en novedosos villanos, los políticos corruptos de clásicos como "Bullit" e "Infierno en la torre" (era un gran amigo de Steve McQueen y James Coburn, a quien le consiguió su papel en "The Magnificent Seven"). También hizo docenas de películas mediocres apoyadas en su popularidad televisiva. Según sus propias palabras, su gran cualidad -ayudada por un gran golpe de suerte- fue hacer perdurar sus 15 minutos de fama en una carrera de medio siglo.
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