3 de febrero 2014 - 00:00

Admitió Capriles que se desató una feroz interna en la alianza opositora

Caracas - El líder opositor venezolano y gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, admitió ayer por primera vez la verdadera profundidad de las diferencias políticas en la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en la que, reconoció también, se desató un "proceso de revisión" de su liderazgo.

"Hay un proceso de revisión normal en la MUD, es necesario que se dé; están en su derecho, pero nosotros también tenemos derecho a decidir con quién hacemos política, cómo nos planteamos la lucha política y cuál es el camino que planteamos", dijo en una entrevista en el canal privado Televen.

La revisión comenzó, dijo, tras las elecciones municipales de diciembre pasado, cuando actuó como jefe de la campaña electoral de los candidatos opositores, quienes conquistaron alrededor de un tercio de los ayuntamientos en disputa.

Previamente, Capriles había sido reelegido en diciembre de 2012 gobernador de Miranda, estado que abarca una amplia zona de Caracas.

Asimismo, había sido candidato de la MUD en las presidenciales que en octubre de 2012 ganó el entonces presidente, Hugo Chávez, y en las que en abril de 2013 se impuso el actual gobernante, Nicolás Maduro, por mínimo margen y, agrega él, de manera fraudulenta.

Capriles reveló que las críticas en su contra dentro de la MUD se intensificaron debido a que en las últimas semanas no apoyó una serie de manifestaciones propuestas por algunos dirigentes de la alianza. Miembros del ala más dura de la MUD, como Leopoldo López y María Corina Machado, han convocado a manifestaciones para presionar por la renuncia del Gobierno chavista.

Con respecto al resultado de las municipales, ganadas por el chavismo, Capriles explicó que "hay una lectura de los que quieren buscar el 8 de diciembre interesadamente para destruirme a mí, eso es parte de la lucha política. Esos se sientan al lado de uno, esos se sientan atrás de uno y uno tiene que estar pendiente porque lo que hay no es la palmadita sino el cuchillo para clavártelo".

Salidas

Insistió en que mantendrá su oposición al Gobierno de Maduro y la búsqueda de una "salida democrática a la crisis" que vive el país, pero siempre de manera pacífica y constitucional.

"Queremos un cambio pacífico en el país, nosotros no queremos más muertos, no queremos más división entre los venezolanos", repitió.

Analistas políticos señalaron que la cohesión de la MUD está a prueba en este 2014, en el que no hay elecciones en Venezuela, pese al deterioro político y económico que complica también la gestión del Gobierno, quince años después de la llegada del chavismo al poder.

Sobre algunos diálogos entre oficialistas y opositores registrados en las últimas semanas, en uno de los cuales estrechó la mano de Maduro, pese a que no lo reconoce como presidente legítimo, Capriles sostuvo que "es muy prematuro concluir si en efecto el diálogo es sincero".

También es prematuro, añadió, vislumbrar si ello permitirá solucionar los problemas del país "o es algo para tratar de bajar las aguas del tema político y ganar tiempo frente a una situación de crisis", principalmente económica y de seguridad ciudadana.

A su juicio, el Gobierno "sólo emite medidas económicas que ahogan a los venezolanos", aunque sobre la seguridad ciudadana expresó su disposición a colaborar con él.

"Iré a donde sea, hablaré con quien sea y trabajaré con quien sea (porque), para mí la vida de los venezolanos no es tema para meterlo en la trinchera de un partido político", remarcó.

El presidente vive horas difíciles en medio de una inflación galopante, de una devaluación del bolívar que ha deteriorado el poder de compra de la población y de un serio repunte de la violencia delictiva.

Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero

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