25 de septiembre 2009 - 00:41

Admitió ya Boudou que está negociando acuerdo con bonistas

CLUB DE PARÍS EN CUOTAS, A MÁS DE CINCO AÑOS

Carlos Tomada, Jorge Taiana y Amado Boudou, ayer junto a Cristina de Kirchner, en la sede de la ONU en Nueva York, antes de viajar a Pittsburgh.
Carlos Tomada, Jorge Taiana y Amado Boudou, ayer junto a Cristina de Kirchner, en la sede de la ONU en Nueva York, antes de viajar a Pittsburgh.
Pittsburgh - Amado Bou-dou reconoció ayer en esta ciudad que mantuvo reuniones en Nueva York con representantes de los acreedores de la Argentina que no ingresaron al canje de deuda. Fue la primera reunión con los holdouts que el Gobierno confirmó.

El ministro explicó que durante los dos días que estuvo en esa metrópolis se reunió también con tenedores de bonos que no están en default para conocer la perspectiva que tienen sobre el futuro del financiamiento del país: «Hay bonistas que están de acuerdo con invertir en la Argentina, pero no estamos de acuerdo en hacerlo a las tasas que piden. De ahí estas conversaciones que mantenemos».

Seducción

En función de ello, aclaró: «Hablamos con inversores, con grupos que tienen bonos en default y que no están en default» y reconoció nuevamente que el proceso de negociación de la deuda que no ingresó al canje ya está abierto, seduciendo a los acreedores con una mejora en la cotización de los bonos argentinos: «No es lo mismo entrar al canje con un papel hecho puré y recibir un papel hecho puré», dijo.

Las negociaciones con los holdouts ya habían sido reconocidas por Cristina de Kirchner en Nueva York: allí admitió que un anuncio sobre esa cuestión se haría, pero en Buenos Aires. Para entonces, Boudou no había llegado aún a Estados Unidos y no había comenzado las reuniones con bonistas, fondos y banqueros que le ocuparon los dos días que estuvo en esa ciudad.

Propósito

«Vamos a buscar tomar una decisión de forma de beneficiar a la Argentina. Por eso la vuelta a los mercados financieros es una de las condiciones», siguió ayer Boudou en el bar del hotel Double Tree, donde se aloja Cristina de Kirchner en Pittsburgh.

En la agenda oficial, la mayor expectativa sobre Boudou estuvo en la negociación para la cancelación de deuda con el Club de París. Anoche se reunió con Christine Lagarde, la ministra de Economía francesa que además ocupa la secretaría general del Club de París. Mientras el arreglo de la deuda con los holdouts impacta en el sector financiero, la deuda con los países acreedores dificulta también el acceso al financiamiento del país, pero además complica la imagen de recuperación que Cristina de Kirchner quiso mostrar en Nueva York.

Por eso las definiciones sobre el Club de París dominaron la agenda argentina en los pasillos de Pittsburgh. Boudou definió que ya está decidido que el país no pagará esos más de u$s 6.500 millones al contado, sino en cuotas a más de cinco años. Tampoco se apelará a las reservas del Banco Central para hacerlo, sino que se insistirá en un esquema financiado. Y como contraprestación del pago se exigirá a los países financiamiento para la compra de bienes de capital por parte de empresas argentinas, el máximo talón de Aquiles hoy para las inversiones.

Dos mundos

«Hay un mundo pre-Lehman y un mundo post-Lehman», decía ayer Boudou para recordar que se seguirá insistiendo que en la renegociación con el Club de París no incluirá un acuerdo con el FMI: «Puede haber soluciones sin un acuerdo con el Fondo. Estuve con el embajador de Japón y no me pidió que fuéramos primero al FMI». Ese almuerzo fue casi una tortura para Boudou; con tal de hablar del Club de París, comió el sushi que allí le ofrecieron aunque no soporte el pescado.

La reunión de ayer con Lagarde se basó en puntos que la propia ministra francesa incluyó en una carta que le mandó a Boudou la semana pasada. Allí se fijaron como agenda los temas de la economía en general, la deuda con el Club de París y la inversión de los fondos previsionales en el financiamiento de proyectos de infraestructura urbana, un programa que Francia ya desarrolla.

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