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Advierten por mayor fuga de dólares
Mario Blejer, Roque Fernández y Eduardo Levy Yayati ayer en Córdoba. Compartieron un debate sobre la crisis y la economía argentina.
Después de las elecciones, que se adelantarían a junio, el abultado vencimiento de la deuda en dólares será el gran escollo que también empujará al tipo de cambio. Por eso, el objetivo oficial será evitar cualquier salto brusco del dólar, al menos hasta las elecciones.
Éstas fueron algunas de las conclusiones de un debate entre reconocidos economistas, la mayoría de ellos ex funcionarios de primera línea, que fueron convocados por el Banco de Córdoba. Fue, en la práctica, el primer debate abierto del año entre profesionales independientes sobre los desafíos que enfrenta en los próximos meses la economía argentina.
El secretario de Finanzas durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, Mario Brodersohn, fue uno de los más contundentes sobre el futuro inmediato: «Desde fines de febrero vemos un aumento en la salida de capitales y pérdida de dólares por parte del Banco Central. Para marzo, esta fuga podría llegar a los u$s 1.500 millones».
Con matices, casi todos los panelistas invitados advirtieron que este año la Argentina no crecerá o tendrá recesión. Ninguno advierte un default al menos durante 2009, aunque el pago de la deuda en moneda extranjera provocará todavía mayor presión sobre el tipo de cambio.
Éstos fueron algunos de los principales conceptos que se escucharon ayer en esta cumbre de economistas:
Roque Fernández (ex ministro de Economía)
El adelantamiento de las elecciones ayuda para reducir la incertidumbre electoral. Las nuevas mayorías en el Congreso favorecerán las divisiones de poderes. Sería patético que no pueda convivir un gobierno con un Parlamento de otro signo. Considero que este adelantamiento retrasará la liquidación de las exportaciones de la soja, ya que los productores van a esperar para ver si hay un cambio legislativo a partir de junio. Tal vez vendan un 15% o un 20% del total, pero lo mínimo indispensable para hacerse de capital de trabajo. Y esta falta de divisas puede generar presión cambiaria. Igual, no veo un escenario dramático, porque el Central tiene resto para que el dólar no se descontrole. Y más allá de las especulaciones, estimo que el Boden 2012, que vence en agosto, se pagará.
Mario Brodersohn (ex secretario de Hacienda)
Se nota austeridad por parte del Gobierno, aun en este año electoral. El plan de obra pública no tendrá el volumen comprometido y la caída del 2% de la recaudación se está reemplazando en partes iguales con el flujo mensual que era de las AFJP y menores subsidios energéticos con la caída del petróleo. Por eso, el tema delicado en este contexto electoral es la marcha del mercado cambiario. Es un clásico que la Argentina sufra fuga de capitales antes de las elecciones. En 2007, aun con un gobierno firme y que tenía más del 50% de aceptación, se produjo una gran salida de dólares entre agosto y octubre. No creo que ahora tengamos un escenario mucho mejor. Sólo en marzo, la salida llegaría a los u$s 1.500 millones. Y la consecuencia de esta situación es que los depósitos ya dejaron de crecer. En definitiva, veo un proceso creciente de dolarización por parte de los agentes económicos en los próximos meses.
Martín Lagos (ex vicepresidente del Banco Central)
La señal del Gobierno es que paga cuando y como puede. Por ejemplo, no se cumple con el Club de París, con los holdouts las negociaciones van y vienen y se confiscaron los ahorros a las AFJP. En este marco, no me sorprende que haya dudas sobre lo que sucederá con los pagos después de las elecciones en junio. A medida que la recaudación se siga deteriorando, la tentación de resolver la situación fiscal a través del tipo de cambio es muy grande. Por eso, no descarto que pueda producirse un salto del dólar después de las elecciones y el Gobierno puede verse tentado a dar este paso. Ese salto puede mejorar el saldo comercial y bajar las tasas, pero inicialmente es recesivo.
Miguel Kiguel (ex secretario de Finanzas)
Si se descuentan los préstamos del Banco de Basilea y los depósitos bancarios en dólares, las reservas reales del Central están en torno a los u$s 40.000 millones. Es menos de lo que publica el BCRA, pero igual es una cifra significativa. Considero que se pueden perder unos u$s 8.000 millones para pagar la deuda y hacer frente a la fuga de capitales sin que suceda nada grave. El tema es que este proceso no continúe a futuro. No veo, por otra parte, que el país precise una devaluación, aunque es cierto que algunos sectores no pueden competir con este tipo de cambio.
Hoy estamos con un tipo de cambio cercano a 1,50 de 2001, cuando en aquel momento considerábamos que el dólar de equilibrio era 1,40.


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