23 de enero 2009 - 00:00

¿Aerolíneas Argentinas irá a Teherán vía Caracas?

Uno de los 21 acuerdos que firmó ayer la presidente Cristina de Kirchner con su par venezolano Hugo Chávez puede ser inofensivo o altamente inquietante, según a quién se escuche. Se trata de un convenio de «cooperación» entre la ahora estatal Aerolíneas Argentinas y la también estatal venezolana Conviasa.
Una fuente de la aérea argentina le aseguró a este diario que el acuerdo permitirá que Aerolíneas Argentinas vuele la ruta Buenos Aires-Caracas-Bagdad-Teherán, en código compartido con Conviasa.
Sin embargo, consultado por este diario, Julio Alak, gerente general de Aerolíneas Argentinas, descartó de plano que esa ruta esté prevista en el convenio. «Lo que se busca es que Aerolíneas sea la conexión natural de cabotaje para los vuelos de Conviasa que lleguen a la Argentina, y que Aerolíneas pueda utilizar las rutas de Conviasa dentro del Caribe. Esto les permitiría a nuestros pasajeros no tener que pasar por Miami para ir a muchos destinos de América Central», aseguró Alak.
En la conducción de la comunidad judía argentina la versión causó preocupación, dado que se afianzarían aún más los lazos con la teocracia de Irán, a la que la Justicia local responsabiliza de haber organizado y financiado el atentado contra la sede de la AMIA en 1994. Desde hace varios años los presidentes de la DAIA, la AMIA y los familiares de las víctimas de este ataque terrorista vienen reclamando que el Gobierno argentino corte todo lazo con Irán, incluyendo las prósperas y crecientes exportaciones a ese destino. De confirmarse la versión, el convenio aéreo sería un paso exactamente en la dirección opuesta.
Conviasa e IranAir vienen operando la ruta Teherán-Bagdad-Caracas con tres frecuencias semanales desde marzo de 2007; según denunciaron diplomáticos israelíes y también de Estados Unidos, los aviones parten y llegan casi vacíos en su cabina de pasajeros pero repletos en sus bodegas. La sospecha -nunca comprobada, es cierto- es que esos vuelos se utilizan para transportar materiales no precisamente pacíficos; si se toman en cuenta los antecedentes (los dos atentados padecidos por la Argentina, de los que se responsabiliza al grupo terrorista Hizbollah, a su vez financiado por Irán), la preocupación no debe ser minimizada.
Desde que comenzó a operar la ruta -que por el número de pasajeros que transporta no tendría justificación económica alguna- se viene denunciando que Venezuela no ejerce ningún tipo de controles sobre quienes desembarcan de esos aviones, y que muchos de esos «pasajeros» serían miembros de posibles células dormidas de Hizbollah.
En fuentes oficiales se afirma que el acuerdo Aerolíneas-Conviasa fue una idea de la embajadora en Venezuela Alicia Castro, ex secretaria general del sindicato de los tripulantes de cabina (AAA), y de excelente llegada al jefe del régimen bolivariano. Lo importante del vínculo con el chavismo para el Gobierno de los Kirchner lo demuestra el hecho de que la reestatizada Aerolíneas Argentinas retomó la ruta Buenos Aires-Caracas, y que esa frecuencia la cubre con una máquina Airbus 340. Este aparato tiene cuatro turbinas, posee autonomía no sólo para cruzar el Atlántico sino también para vuelos transpolares a Oceanía, y está configurado para llevar 280 pasajeros, pero nunca transporta más de un centenar. El martes, por caso, se averió en Caracas y según informaciones internas de la compañía, sólo había 80 personas a bordo.
Desde ya, alcanzaría con un aparato de dos turbinas y hasta 200 butacas, o sea un Airbus 310, por caso, cuya autonomía es más que suficiente para cubrir esa ruta. El hecho de que el A-340 ya esté volando a Caracas es visto por los observadores del mercado aéreo como un indicador de que esa máquina podría terminar volando a Teherán desde Venezuela.

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