- ámbito
- Edición Impresa
Aerolíneas: gremios defienden déficit
• Intentan negar pelea por el control de la aérea
El gran ausente será, obviamente, el sindicato que agrupa a los técnicos, APTA, que mantiene un histórico enfrentamiento con APLA. Sin embargo, el gremio que comanda el ex subsecretario de Transporte Aerocomercial Ricardo Cirielli no será el único excluido en este convite: tampoco se sentará a la mesa UALA, que agrupa a los pilotos de Austral, verdaderos convidados de piedra en esta pelea por el control del grupo Aerolíneas Argentinas. Sucede que Jorge Pérez Tamayo -secretario general de APLA y piloto presidencial- quiere eliminar a UALA y cooptar para su sindicato sus casi 400 fichas.
También es una vieja ambición de Pérez Tamayo fusionar a Austral con Aerolíneas Argentinas, y eliminar del padrón a los pilotos «rebeldes» de la aérea de cabotaje, algo que ya logró con varios de los «carneros» (comandantes que no adhirieron a la ola de huelgas salvajes lanzada por APLA y que culminaron con la salida de los españoles de Marsans).
De hecho, para entrar a la sede de APLA en la calle Lezica, periodistas e invitados deberán pisar los nombres del centenar de «carneros», que fueron inscriptos en el suelo del ingreso a APLA justamente con ese fin: ser pisoteados por cuanta persona ingrese al predio.
Los sindicatos, según trascendió, atacarán duramente tanto a los medios de comunicación como a los legisladores que vienen denunciando el pronunciado déficit operativo (al margen de las «inversiones» en compra y alquiler de aeronaves) que viene padeciendo la empresa desde su reestatización. Una fuente de la empresa aseguró a este diario que en julio ese déficit había sido de «sólo u$s 2 millones diarios» (o sea, u$s 60 millones en el mes), en contraposición a una versión que indicaba que ya habría rozado los u$s 90 millones.
Denuncia radical
El miércoles, los legisladores radicales Ernesto Sanz, Guillermo Morales y Oscar Aguad habían denunciado que algunos gremios, a la cabeza de los cuales se ubicaría APLA, habían sido corresponsables de lo que calificaron de «despilfarro» en la aérea confiscada a los españoles.
¿Explicará Pérez Tamayo por qué existe un convenio entre APLA y Aerolíneas Argentinas, por el cual los pilotos que viajan al exterior a tomar cursos tienen garantizados dos pasajes en primera (para él y un acompañante), un automóvil por lo que dure la estadía y alojamiento en apart hoteles de categoría cinco estrellas? Todo a cargo de la empresa, obviamente.
De hecho, estaría circulando una factura por unos u$s 250.000 cursada a Aerolíneas por el Fontainbleu, ubicado en la Collins Avenue, en Miami Beach, un «cinco estrellas» a cuya fiesta de relanzamiento (noviembre del año pasado) concurrieron invitadas estrellas de la talla de Madonna y Ben Affleck, entre muchas otras.
«A pesar de que es un hotel de lujo, teníamos un convenio por el que pagábamos u$s 140 la noche; sin embargo (Mariano) Recalde (presidente de Aerolíneas) decidió cambiar de hotel, porque no se condice con el momento de la empresa, y buscar uno más económico», dijo a este diario una fuente de la empresa.
En la misma cuerda, la conducción de la aérea intentará dejar sin efecto ese convenio y tratar de que la mayor parte de los cursos de capacitación y actualización se hagan en sus propios simuladores de vuelo, en la Argentina.
Los hombres que manejan Aerolíneas hoy confían en que -en función de éstas y otras medidas de austeridad encaradas- agosto mostrará un déficit inferior al de julio, pero todavía no arriesgan cifras. De todos modos, habrá que resignarse a que Aerolíneas siga costándole millones de dólares mensuales a la población argentina: en declaraciones radiales el propio Recalde aseguró que la empresa nunca dejará de ser deficitaria, porque vuela a destinos no rentables; de lo que se trata, admitió, es de que pierda lo menos posible.


Dejá tu comentario