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Aerolíneas: reprograman vuelos por pelea gremial
Carlos Tomada
Pese a que los pilotos agrupados en APLA tuvieron expresiones virulentas y que protagonizaron numerosos paros salvajes, en el Gobierno de Cristina de Kirchner son los técnicos -nucleados en APTA- los que corren peligro de quedarse sin sindicato.
El Gobierno amenazó ayer al gremio de los mecánicos con la cancelación de su personería, una medida que pocos creen que termi-nará aplicándose (no hay antecedentes desde la dictadura militar).
Decreto
En ese marco, Cristina de Kirchner se aprestaba anoche a firmar un decreto por el cual doce controladores aéreos volvían a ser miembros de la Fuerza Aérea, condición que habían perdido en junio del año pasado. Estos doce «torreros» se habían afiliado a APTA en lugar de hacerlo a ATEPSA -el gremio de los controladores-, o sea al gremio que capitanea Ricardo Cirielli.
A este último se lo acusa desde el Gobierno de haber fogoneado el conflicto usando como punta de lanza a estos controladores que -siempre de acuerdo con fuentes oficiales- demoraron ex profeso la salida de los aviones.
Esto fue considerado por el Ministerio de Trabajo que dirige Carlos Tomada, como un «conflicto encubierto» y dictó la conciliación obligatoria; Cirielli decidió no acatarla aduciendo que no existían medidas de fuerza y -por lo tanto- era improcedente la conciliación.
Es casi obvio que la decisión de la Presidente tiene como objetivo restarle poder de fuego a APTA; la condición de militares (o de exmilitares) de parte de los controladores es uno de los argumentos que suele esgrimir Jorge Pérez Tamayo, presidente del gremio de pilotos, para denostarlos y hasta para pedir sus despidos. Nadie del Gobierno quiere militares en las torres de control.
Resguardo
Pese a que la propia Cristina de Kirchner les pidió que no tomaran de rehenes a los pasajeros, y agregó en su momento que «no era tiempo para conflictos sino para recuperar el prestigio y los pasajeros», los comandantes desobedecieron en más de una oportunidad. Sin embargo, su cercanía con Hugo Moyano -comparten con él la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT)- los había puesto a resguardo de las iras oficiales, situación que podría variar en virtud de que el camionero se distanció del Gobierno.
En cambio Cirielli, desde que abandonó la Subsecretaría de Transporte Aerocomercial (cargo que ocupó los primeros años del Gobierno de Néstor Kirchner) se alió al gastronómico Luis Barrionuevo y no paró de pedir la «profesionalización» del gobierno de Aerolíneas.


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